Alito tuvo que desechar de un plumazo a 4.5 millones
Extraviaron cajas con expedientes y datos almacenados en discos duros
Lunes 6 de abril de 2026, p. 5
Por falta de sustento documental, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió 7.5 millones de militantes, entre 2016 –en la dirigencia de Enrique Ochoa Reza– y 2023, ya con Alejandro Moreno Cárdenas al frente. Los expedientes originales de 9 millones de priístas estaban en unas bodegas rentadas, que pararon en la basura cuando el partido dejó de pagar el alquiler, y en copias en discos duros que también se extraviaron.
En 2019, por la pérdida de las cajas con los archivos, se esfumaron 3 millones de militantes, y en 2023, para no tener que pagar una multa de 150 mil pesos por cada registro sin soporte, porque nadie encontraba los discos duros, Alito Moreno decidió borrar de un plumazo a 4.5 millones más.
La historia, explica el ex secretario de Organización del PRI José Encarnación Alfaro, data de cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) comenzó a pedir a los partidos que sus afiliaciones se realizaran con rigor, lo que incluye recabar la firma de los militantes y una copia de su credencial de elector, para confirmar que son adhesiones voluntarias.
En entrevista, Alfaro cuenta que el tricolor envió al INE decenas de cajas con los documentos y el organismo electoral pidió también que se digitalizaran y quedaran a resguardo de los partidos políticos.
Durante la dirigencia de César Camacho Quiroz, refiere, “el PRI rentó unas bodegas para resguardar las cajas que respaldaban la afiliación. Nueve millones de expedientes era un volumen enorme”, y posteriormente, cuando se hizo una revisión aleatoria, la dirigencia de Enrique Ochoa Reza detectó que la Secretaría de Finanzas del partido había dejado de pagar el arrendamiento de las bodegas y las cajas se perdieron.
“En ese primer ajuste, el partido decidió dar de baja el registro de militantes sin expedientes y mantener los que tenían información de soporte en los discos duros”, comenta.
No obstante, entre la dirigencia de Claudia Ruiz Massieu (actual diputada de MC) y de Alito Moreno, “se perdieron los discursos duros”.
Para la dirigencia actual, señala, fue más fácil dar de baja a 4.5 millones de priístas que emprender un trabajo de refrendo de militancia, en momentos que se enfrentaba a multas que habrían superado el monto de sus prerrogativas.
Encarnación Alfaro refiere que él mismo fue dado de baja del padrón de militantes y cuando pidió una explicación recibió una carta donde se le informa que “no hay evidencia documental” de su afiliación al PRI, aun cuando fue secretario de Organización con César Camacho y compitió por la secretaría general del partido, en fórmula con Ivonne Ortega Pacheco, actual coordinadora de los diputados de MC.
“Metí mis alegatos y presenté mi refrendo formal. Tengo todo sellado y nunca procedió mi derecho. Ya no presenté un recurso por desafiliación indebida, porque tendría que acudir a un juicio de protección de derechos. Según el PRI, no hay evidencia de mi afiliación, aun cuando fui integrante del CEN con 19 presidentes”, afirma.
Alfaro concluye que no tiene otra militancia y se considera “fuera del partido, en tanto Alito Moreno sea el dirigente”.











