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“Si baja el precio de los libros, las personas los compran”

Paloma Saiz, coordinadora de la Brigada para Leer en Libertad, celebra la respuesta de la gente para salvar los ejemplares de la destrucción

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▲ Miles de personas acudieron ayer al último día de la edición 21 del Gran Remate de Libros, Discos y Películas en el Monumento a la Revolución.Foto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Lunes 6 de abril de 2026, p. 5

La edición 21 del Gran Remate de Libros, Discos y Películas, en el Monumento a la Revolución, concluyó ayer. Su éxito y la importante lección que deja “es que si baja el precio de los libros, las personas los compran. Nada de que no les gusta leer”, reiteró Paloma Saiz, organizadora de esta iniciativa.

Añadió que el remate está “lleno de chavos. El problema es que normalmente los precios son muy altos. En cuanto bajan, la gente va feliz de la vida a comprar. Ves mucha gente con maletas y mochilas, arrastrando bolsas”.

La coordinadora de la Brigada para Leer en Libertad AC refirió que, a pesar de que es difícil saber el número de visitantes debido a que el Gran Remate se realiza en un espacio abierto, “creo que hubo más gente este año que cualquier otro. Desde el primer día había muchas personas. Apenas estábamos inaugurando y ya estaban todos los puestos llenos”.

En el fin de la Semana Santa miles de personas asistieron a la venta de libros que de otro modo serían destruidos. Del 1º al 5 de abril contó con más 365 puestos distribuidos entre 199 expositores, que incluyen 99 editores comerciales, 59 distribuidores y 41 de libros de segunda mano, más discos y películas.

Al mediodía de ayer, entre las vistosas jacarandas alrededor de la Plaza de la Revolución, el ambiente estaba cargado de gritos de niños extasiados por las fuentes danzantes y los toques marciales de trompetas de la práctica de una juvenil banda de guerra; en alguno de los espacios donde vendían acetatos sonaba la emblemática canción El triste, de José José.

En el día soleado con cierto frescor en el aire, turistas acicateados por la prisa atravesaban el espacio capitalino, en algún local una persona barría con calma en esta última jornada del remate. “Es un mundo de libros”, sentenció un adulto que apenas iba entrando.

Una pareja y su hijo salen de las carpas portando cuatro bolsas de libros. Se acercan a la orilla de las fuentes. El niño se quita zapatos y calcetas, y entusiasmado da un gritito cuando corre hacia el agua. Sus padres, complacidos, esperan bajo el sol mientras miran cómo se refresca su hijo en el Domingo de Resurrección.

En uno de los pasillos, integrantes de la familia Cardona, proveniente de San Luis Potosí, contó complacida a La Jornada que vinieron de vacaciones “y nos encontramos con oro” por el gran remate de libros. Adelantaron que comprarían todos los libros que les gusten. “La verdad, el remate está superbién. En San Luis solemos ir a Gandhi y los libros son bastante caros”.

La hija Ale dice que le gustan los libros de historia y ha leído, por ejemplo, de Van Gogh y el Diario de Ana Frank. Riendo dice que quisiera llevarse unos cinco libros y su hermana Regina la acompaña en la risa y en el número de ejemplares que quiere. Miran alegres a sus padres Arantxa y Rafa.

A las 13 horas, con el calor y el sol a pleno, muchos de los pasillos se atiborran de personas que ya llevan bolsas llenas de libros con el ánimo lento y gozoso de vacaciones.

Una mujer sostiene a su perro y su libro; un grupo de personas vestidas con formalidad cargan bolsas de plástico a punto de romperse por el peso de los volúmenes; una chica extranjera manosea y presume un grueso ejemplar; más allá una chica lleva un disco de La Sonora Santanera y entre una familia que va llegando, la matrona pregunta: “¿qué librito van a querer para colorear?”

En el local del sello Zorro Rojo adultos y niños disfrutan los libros ilustrados y tardan en decidir cuál llevarse. Ahí, Ernesto cuenta que de alrededor de 200 títulos que trajeron han vendido unos 500 ejemplares, cuyos precios varían de 90 a 150 pesos. Agotaron una versión de Hamlet y La casa en el bosque, de Laëtitia Bourget.

En otra carpa, en el espacio de Literatura y Difusión Marxista, tres adolescentes se muestran interesadas en un libro enorme de sicología y preguntan por Pobres gentes, de Dostoievski. Félix Sánchez no lo tiene; en cambio, les recomienda Noches blancas, del mismo autor. Las jóvenes continúan su búsqueda.

Sánchez, con 40 años de ser un librero de viejo, asevera que el libro de ocasión casi siempre tiene un precio menor, aunque “hay colegas bien gandallas que te dan el libro a veces más caro de como está nuevo. La mística del libro de viejo es hacer llegar a los estudiantes, fundamentalmente, libros que ya no encuentran a buen precio. Mística que se ha ido perdiendo”.

Concluye que este remate “es generosísimo. Todo mundo vende mucho. Lo único que hay que hacer es respetar el límite de precio. Yo tengo libros desde 20 y hasta 150 pesos. Sí hay mucho movimiento. En los cuatro días he vendido unos 500 libros de los 3 mil que he estado ofertando”.

La tarde dominical se nubla un poco y los lectores paseantes continúan buscando el libro que los llame, al tiempo que se reúnen con la familia, disfrutan la ciudad y el clima que cada vez es más agradable.