Aumento de la temperatura y mayor presencia humana, factores: Adán Peña
Lunes 6 de abril de 2026, p. 29
Las próximas dos semanas serán las más críticas del año en la zona forestal de la Ciudad de México, pues 40 por ciento de los incendios ocurren en este periodo debido al aumento de la temperatura y, sobre todo, a la mayor afluencia de personas en espacios como el Ajusco, Los Dinamos y otras áreas recreativas, aseguró el titular de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr), Adán Peña.
En entrevista con este diario, el funcionario detalló que para esta temporada de estiaje la comisión incorporó tecnología satelital y un dron térmico que permiten analizar el comportamiento del fuego en tiempo real y definir estrategias de contención más seguras, lo que complementa el trabajo de 2 mil 340 brigadistas.
El sistema incluye 14 torres de vigilancia capaces de detectar humo en cinco minutos y movilizar brigadas en menos de 45 al sitio del siniestro. Sin embargo, añadió, el mayor desafío sigue siendo hacer conciencia entre la población, pues gran parte de los incendios son provocados por actividades humanas.
Indicó que anteriormente los brigadistas retiraron de los bosques material combustible equivalente a 3.5 albercas olímpicas o un edificio de 10 pisos, pero las principales causas de los incendios son fogatas mal apagadas, colillas de cigarro, residuos de vidrio que generan efecto lupa y quemas agrícolas sin control, por lo que, recordó, estas prácticas en los núcleos agrarios están prohibidas en esta temporada.
Combate vs. recuperación
Dijo que combatir un incendio puede tomar hora y media, en promedio, y en algunos casos extremos hasta seis horas, pero recuperar un ecosistema forestal puede tardar entre 10 y 30 años. En pastizales, aunque la vegetación reaparece en pocos años, especies endémicas como el teporingo o el gorrión serrano pierden su hábitat, refirió.
Las zonas más vulnerables se ubican en las alcaldías Milpa Alta y Tlalpan, donde ocurren alrededor de 71 por ciento de los incendios forestales, y en menor medida en La Magdalena Contreras.
El año pasado resultaron afectadas 3 mil hectáreas, cifra que pareciera menor, pero “si consideramos que tenemos 88 mil hectáreas de suelo de conservación, para nosotros es mucho”. La meta, añadió, es reducir este año la mitad de la superficie dañada, es decir, que no haya más de mil 500 hectáreas siniestradas.
Ante cualquier incendio, la recomendación es reportar al 911 y evitar intervenir sin capacitación, pues hacerlo puede poner vidas en riesgo, señaló.











