Avanza la política fiscal, pero falta // Reducidas tasas fiscales efectivas // Trump “victorioso”, sueño húmedo
arece que en materia fiscal “algo” no ha podido corregirse a plenitud. Si bien en los últimos siete años la recaudación fiscal se ha incrementado de manera importante y sostenida (especialmente entre los grandes corporativos que gozaban de todo tipo de exenciones y gruesas devoluciones), aún hay sectores económicos que con toda serie de trucos legales y legaloides dejan de enterar una parte sustantiva de lo que tributariamente les corresponde, mientras otros –como los causantes cautivos– lo hacen, sí o sí, al cien por ciento.
La Jornada (Jessika Becerra) lo reseña así: “las deducciones y estímulos fiscales que tienen las industrias en el país, permiten que la tasa efectiva que pagan de Impuesto Sobre la Renta (ISR) diste por mucho del 30 por ciento que están obligadas a tributar las empresas, de acuerdo con la cuarta publicación de tasas efectivas del ISR de grandes contribuyentes para los ejercicios 2022 y 2023. Por ejemplo, los negocios dedicados al comercio al por mayor de carnes rojas pagaron una tasa efectiva de 1.35 por ciento en 2022 y de 1.41 en 2023, mientras que los restaurantes de comida para llevar pagaron una tasa de 3.35 y 3.81 en 2022 y 2023, respectivamente. El nivel en los restaurantes bar con servicio de meseros fue de 7.60 y 7.68 en cada caso. Incluso, las empresas de transporte aéreo no regular de pasajeros y de carga sin rutas ni horarios fijos pagaron tasas de 4.66 y 4.88 en los ejercicios mencionados. Aquellas que operan transporte aéreo regular de pasajeros y de carga en aeronaves con matrícula extranjera con rutas y horarios establecidos pagaron 4.61 y 5.43 por ciento”.
Como se anota, resulta abismal la diferencia entre la tasa que marca la ley fiscal y la que realmente pagan los citados sectores y algunos más –menos los causantes cautivos y otros–, lo que hace recordar la denuncia, por llamarle así, que, sobre esta misma anomalía, hiciera cinco años atrás la entonces titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT) Raquel Buenrostro, hoy al frente de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
EN JUNIO DE 2021, la funcionaria detalló que los grandes contribuyentes “declaran la menor tasa efectiva de ISR respecto del resto”, y la diferencia resultaba más que notoria: 1.33 por ciento en 2020, cuando la ley respectiva establece que debe ser de 30 puntos porcentuales. Por el contrario, las personas físicas pagaron una tasa efectiva de 25.4, y en el régimen de sueldos y salarios de 11.4. “Los grandes contribuyentes se quejan y se hacen mártires, pero lo cierto es que pagan una tasa de dicho impuesto casi 19 veces menor que las personas físicas, y casi ocho veces menos que sueldos y salarios”.
Así, con deducciones indebidas, planeación fiscal, “interpretaciones legales agresivas” y demás gracias, “las aportaciones de los grandes contribuyentes se reducen considerablemente, presentando tasas efectivas menores a 2 por ciento, sin considerar las devoluciones (de impuestos). Si éstas se incluyen, habría empresas con tasas negativas, es decir, el gobierno federal las subsidia”.
Y algo más: “se tienen identificadas la evasión y elusión de impuestos por un billón 400 mil millones de pesos (algo así como 23 por ciento del gasto público de 2021), y la mitad de ese dinero proviene de grandes contribuyentes plenamente identificados; la dimensión del dinero que se evade refuerza la idea de que no es necesaria una reforma fiscal que incremente las tasas, sino hacer que paguen los que no han pagado hasta el momento”.
Buenrostro aportó ejemplos de tasas efectivas: 40 actividades económicas en las que hay un monto potencial de evasión y elusión fiscal por alrededor de 700 mil millones de pesos; venta de automóviles nuevos al consumidor (por el fabricante, ensamblador, distribuidor autorizado o comerciante en el ramo de vehículos cuyo precio de venta no exceda 150 mil pesos), 1.04 por ciento y 1.15 si supera el citado; fabricación o ensamble de automóviles y camionetas, 1.39.
Además, banca privada (con multimillonarias utilidades), 5.33 por ciento como promedio en minería (oro, 5.51 por ciento; plata, 6.78; y cobre, 7.98 (los beneficiarios son los consorcios canadienses, la familia Bailleres y el tóxico Germán Larrea, respectivamente). ¿Y los cautivos? Al 100 por ciento. Entonces, en este terreno se ha avanzado mucho, pero falta camino por recorrer.
Las rebanadas del pastel
Mientras (fuck) Trump tiene el sueño húmedo de su “victoria” contra Irán, la ofensiva de la nación persa se mantiene… Y el barril mexicano a 105.72 dólares.
X: @cafevega











