Viernes 3 de abril de 2026, p. 19
Beirut. Al cumplirse un mes desde el inicio de la ofensiva israelí contra Líbano, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, declaró ayer que no se vislumbra el fin del conflicto que ya provocó el desplazamiento de un millón de personas durante ese periodo, mientras las familias que huyen en busca de refugio ante los ataques israelíes relataron estar agotadas por las repetidas oleadas de violencia en el territorio.
Nawaf aseveró que su país “se ha convertido en víctima de una guerra en la que no tuvieron voz ni voto y cuyos resultados y fecha de finalización nadie puede predecir”. Reconoció que los desplazados son “las mayores víctimas”.
Afirmó que “las posturas de los responsables israelíes y las prácticas de su ejército revelan objetivos de gran alcance, entre ellos, una expansión significativa de la ocupación de territorios libaneses y peligrosas declaraciones sobre el establecimiento de zonas de amortiguación o cinturones de seguridad”.
Salam, sin nombrar a Hezbollah, aliado de Teherán, condenó los ataques coordinados llevados a cabo con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) contra Tel Aviv.
“Nada consolida más la vinculación del conflicto en nuestro territorio con guerras ajenas, en las que no tenemos ningún interés nacional, que lo que se anuncia como operaciones militares conjuntas y simultáneas” con el CGRI, indicó en referencia al movimiento chiíta.
En un llamado a la unidad en su país, aseveró que “la complejidad de la etapa actual que vive Líbano nos exige solidaridad nacional y fraternidad humana”.
En la última jornada, al menos 27 personas fueron asesinadas y otras 105 resultaron heridas por fuego israelí en distintas zonas del país, informó el ministerio de Salud libanés, tras precisar que el número total de víctimas mortales desde la escalada del conflicto, iniciada el pasado 2 de marzo, ascendió a mil 345 fallecidos y 4 mil 40 heridos.











