El sinuoso camino de la reforma electoral // La PresidentA desnudó a los “aliados lapa”
os lo dijo primero en tono de advertencia, como quien está muy segura de lo que va a ocurrir, y no obstante, alrededor de sus dichos se tejieron una serie de historias que nunca pudieron alcanzar la verdad. La PresidentA sabía que ni en el plan A ni en el B la reforma electoral tocaría buen puerto en su totalidad, pero presionó, y lo que quería, el ajuste en el gasto por elección, se hizo como ella diseñó.
Era difícil creer que Claudia Sheinbaum abandonaba la idea sin llevar al límite la posibilidad de conseguir un triunfo sobre quienes se oponían, sobre todo porque sabe qué tan vulnerables son. Es decir, tenía todos los pelos de la burra en la mano y no obstante, después del esfuerzo continuo, parecía haberse logrado poco.
Y es que sí, aún antes de enviar al Legislativo la propuesta de cambios a la Constitución, nos advirtió lo difícil, lo imposible que sería –nunca lo expresó así– que la idea de cambio fuera aprobada, pero de pasada desnudó a los “aliados lapa” y a algunos morenistas que ya han diseñado su vida futura aprovechando las posibilidades que les otorga la mañosa ley electoral.
Lo sabía, la batalla estaba perdida, parcialmente, así que las pláticas, las negociaciones más bien, se condujeron en lo otro, en ajustar el gasto electoral. Podría haber sido un intercambio, sólo que los aliados tenían el cañón de la pistola en la cabeza. Nadie entendía cómo era que las decisiones, las propuestas de la PresidentA, fueran bloqueadas por los “aliados” sin ninguna consecuencia.
Pero mientras las cosas se acomodaban, gente como Ricardo Monreal, que cada que podía alimentaba los rumores que crecían y crecían en torno a la posible participación de Sheinbaum en la elección del 27, y si bien Morena no podía tener por sí mismo la mayoría, sí podía hacer que los votos de los dos “aliados” cayeran hasta el fondo. El PT sería el más vulnerable.
En tanto, las negociaciones que se habían iniciado casi el mismo 17 de marzo de 2026, cuando se lanzó la propuesta, también avanzaban; el objetivo era reducir los gastos del INE, de los congresos locales y municipios, un ahorro que iba más allá de 4 mil millones de pesos, además de fortalecer la consulta popular.
La pregunta salta naturalmente: ¿si la PresidentA tenía claro que no había posibilidad de los cambios que requerían una mayoría calificada –en el caso de los diputados, con la presencia de los 500 que integran el pleno la mayoría calificada requiere de 334 votos, y en el Senado, con la asistencia de todos los senadores, esa mayoría calificada necesita de 86 de los 128 posibles–, qué sentido tenía presentarla de esa manera?
Sí, entonces parece que lo importante era darle sentido a los recortes que eran parte de su promesa hacia los electores. Muy seguramente la realidad no es así, pero uno siempre trata de hallar una explicación a lo que no se ve claro, así de sencillo.
De pasadita
Así que por fin Trump dejará pasar los envíos de petróleo a Cuba. Desde luego no es por su voluntad, es que su gobierno se está deshaciendo por dentro. Hoy la mayoría ya está en su contra según las encuestas publicadas, pero el disgusto de los gringos va en aumento y Trump no traga fuego.
Las cuentas no le salen bien. El agente naranja supuso que la muerte se daba la mano con su seguidores y muchos otros que no estaban convencidos de que su gobierno fuera bueno para EU, y que las guerras serían apoyadas, sí o sí, por los ciudadanos de su país, pero resultó que no, que ellos no quieren ni el imperialismo ni la muerte. Esa debería ser la lección. Por lo pronto, la isla gana la partida. Nada más.











