Opinión
Ver día anteriorLunes 30 de marzo de 2026Ediciones anteriores
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Los océanos son una fuente de vida, pero hoy están en riesgo
C

ada día adquiere más importancia el estudio de los océanos por la variada fauna que albergan; por regular el clima, ser fuente del oxígeno que respiramos y elemento muy importante de empleo y alimentación para miles de millones de personas. Es también un medio de transporte cada vez más utilizado por ser menos costoso. Sin embargo, el planeta azul padece severos problemas. Uno de ellos es ser punto final de enormes cantidades de basura de todo tipo que afectan su calidad y a las especies que lo habitan. Destaca el plástico en todas sus presentaciones, los derrames de hidrocarburos, la sobrepesca, el turismo depredador y los aportes de variados contaminantes que recibe vía las cuencas hidrográficas que desembocan en los mares.

Somos un país privilegiado por tener franja litoral en los océanos Pacífico y Atlántico, con todo lo que ello significa en cuanto a especies y posibilidades de creación de empleo y obtención de alimentos vía la fauna marina. Aunque cuenta con polos turísticos visitados por millones de viajeros, esa actividad mal planificada y poco vigilada afecta dicha fauna, comenzando por las ballenas y las tortugas. También están los daños que ocasiona a las formaciones coralinas y a las especies que allí tienen su hogar.

Otro aspecto que juega en contra de los mares y su fauna es la sobrepesca cerca de la zona costera y en altamar, a lo que se suman artes de captura no adecuadas que ocasionan la muerte de numerosas especies, como las tortugas. Y un caso emblemático: la vaquita marina. A ello se agregan los millones de toneladas de especies que son desechadas por, supuestamente, no tener un valor económico.

Cada sexenio se promete hacer uso racional de la riqueza de nuestros mares, evitar su contaminación y conservar en buen estado la franja litoral. Sin embargo, los reportes de los especialistas destacan los daños que se están ocasionando y las violaciones a las normas ambientales vigentes.

Y todo ello agravado por el calentamiento global, una de cuyas expresiones es el aumento del nivel de los mares, que avanzan poco a poco sobre tierra firme. Ello incide en la Zona Marítima Federal Terrestre (ZMFT), la cual debe conservarse libre de todo tipo de obras. Pero apenas mide 20 metros tierra adentro desde donde rompen las olas. El avance del mar ya la borró en algunas áreas costeras. Otro absurdo: los trabajos que realizan los especialistas en los institutos de investigación marina con frecuencia son ignorados por las instancias oficiales.

Dos estudiosos de los océanos, Horacio de la Cueva y Eduardo Nájera Hillman, coordinaron un número especial de La Jornada Ecológica, que puede consultarse en internet (https://ecologica.jornada.com.mx/2026/02/22/nosotros-y-el-mar-retos-en-la-sustentabilidad-de-especies-acuaticas-4762.html). En ella, un grupo de colegas que laboran en centros de investigación y en el sector público detallan los problemas anteriores. Lo hacen por medio de textos muy claros, fruto de los trabajos que efectúan en diversas zonas del país. Además, señalan la carencia de apoyo suficiente a sus tareas, a la par que otros temas poco mencionados en los medios de información y el sector público.

Por ejemplo, poco sabemos de la orca, mamífero marino amenazado por la contaminación, la pesca y el turismo no controlado. Y ello pese a ser una especie protegida y que suele avistarse en el golfo de California. Igual sucede con el manatí, hervíboro que habita en zonas costeras y en las orillas de los ríos y lagunas. Está en peligro de extinción por la acción humana vía los centros turísticos, hoteles y obras públicas y/o privadas.

Ilustran también sobre la afectación que sufren las aves que pasan la mayor parte de su vida en el mar. Son señales visuales de bancos de peces mientras aprovechan para alimentarse de los descartes que realizan las embarcaciones pesqueras. Denuncian, en fin, cómo la captura incidental generada por la pesca industrial es una de las mayores amenazas para la biodiversidad marina, que desata efectos en cascada a largo plazo.

Agrego finalmente la descoordinación que existe entre los centros de estudios marinos del país. Y de éstos con las instancias oficiales. Revertir esa situación es tarea que debe emprender la secretaría que ahora maneja todo lo relativo a la ciencia y la investigación.