Opinión
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Aprender a morir

Noelia y el ogro

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ranscurrido el primer cuarto del siglo XXI el llamado viejo continente, en contraposición al nuevo continente, o continente inventado (historiador mexicano Edmundo O’Gorman), o continente encubierto (investigador colombiano Germán Arcinegas), ambos luego de analizar con menos precipitación la óptica eurocentrista que explicaba “el tropezón de Colón”, y tras siglos de disponer Europa de la vida de millones de seres humanos, dentro y fuera de su territorio, por su afán de poder, hoy ese “viejo” legaloide cuestiona la decisión de una española de 25 años que solicitó la eutanasia. Imposiciones y explotación sí, libre decisión individual no.

La frivolidad mediática antepuso el morbo a la reflexión y las redes sociales sirvieron de pasarela a un desfile de egos impertinentes que intentaron evitar que Noelia terminara con esa sobrevivencia desalmada luego de un calvario de más de dos años, lo que permitió que dudantes y creyentes, progres y conservadores, sensatos e inflexibles, desplegaran argumentos y acciones.

Legalismo es tendencia a la aplicación literal de las leyes, sin considerar otras circunstancias. Es, también, requisito legal que obstaculiza o impide el eficaz funcionamiento de algo. Con estos melindres jurídicos y reservas ético-ideológicas se topó la decisión de Noelia, estorbada además por su fanático y oportunista padre que, no satisfecho con haberla abandonado en su adolescencia, solicitó el apoyo de la piadosa Fundación Española de Abogados Cristianos, que defiende la vida, la familia y la libertad desde una perspectiva ultraconservadora.

Desde 2024 el hombre inició gestiones que retrasaron la eutanasia de Noelia durante 20 meses al recurrir a un juzgado de Barcelona, al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, al Tribunal Supremo, al Tribunal Constitucional y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que finalmente autorizó la decisión de Noelia, quien pudo descansar el pasado jueves 26.

Tan inquisitoriales conciencias desestimaron que Noe-lia, tras crecer en orfanatos, sufrir una agresión sexual múltiple en 2022, lanzarse de un quinto piso, quedar hemipléjica y con graves secuelas irreversibles, solicitara prescindir de esa dudosa calidad de vida. Sin embargo los estados, esos ogros filantrópicos seudovitalistas, quieren preservar la calidad de muerte de las personas pero negándola a quien la desee. Hay que identificar a los ogros.