Lunes 30 de marzo de 2026, p. 7
Sao Paulo., Gilberto Gil, ídolo y sabio de la música popular brasileña, cerró este sábado en Sao Paulo la que fue anunciada como su “última gira”, con un espectáculo sin nostalgias rodeado de sus hijos y nietos músicos.
El artista, de 83 años, ofreció tres horas de música ante 50 mil personas en el estadio del Palmeiras, en un clima de fiesta y celebración de su carrera.
La presentación cerró la gira Tempo Rei, que en el último año lo llevó a una decena de ciudades brasileñas y se promovió como la última actuación de Gil.
Pionero del movimiento cultural Tropicalista, el músico tiene previsto seguir presentándose en shows menos masivos y más esporádicos.
Con 15 instrumentistas en escena, Gilbero Gil hizo vibrar a sus fanáticos con clásicos como Palco, Vamos fugir, Andar com fé y Aquele abraço.
Con camisa blanca, pantalón rojo y sandalias, presentó en el escenario a varios integrantes de su numerosa familia repleta de músicos, entre ellos, hijos, nietos y hasta bisnietas.
Conmovido, pero sonriente, pronunció unas palabras para su hija Preta Gil, fallecida hace menos de un año, a quien le dedicó esta gira.
Una de las perlas fue A paz, que interpretó junto a sus nietos Flor y Bento Gil, de 16 y 22 años, la cual terminó entonando mientras hacía un gesto de dedos en V, como señal de paz.
Uno de sus coetáneos del panteón de la música brasileña surgió en la presentación en las pantallas. Chico Buarque apareció para contar la historia de Cálice, una canción que habla sobre la censura dictatorial.
Gil revolucionó la música de Brasil durante la dictadura militar (1964-1985) como pionero –junto con Caetano Veloso y Torcuato Neto, entre otros– del movimiento Tropicalismo, que fusionó ritmos como el samba y el bossa nova con el rock y el pop.
Décadas después tuvo una incursión en la política, como ministro de Cultura (2003-2008) durante los dos primeros gobiernos del actual presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva.
Con la voz entera y la destreza guitarrística de siempre, Gil mostró este sábado toda su vigencia y el talento que alguna vez llevó a su amigo Veloso a calificarlo de “el verdadero músico” brasileño de su generación.











