Miércoles 25 de marzo de 2026, p. 23
Manila. El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, declaró ayer el estado de emergencia energética nacional, por los riesgos relacionados con el suministro de carburantes a causa de la guerra en Medio Oriente. Al igual que otros países asiáticos, Manila decidió aumentar el uso de carbón debido a la falta de hidrocarburos.
Marcos subrayó “el peligro inminente que plantea (el conflicto) para la disponibilidad y estabilidad del suministro de energía en el país”, cuyos costos están entre los más elevados de la región, que se ve afectado con frecuencia por apagones y depende mucho de la importación de hidrocarburos para mantener sus plantas de energía en funcionamiento.
La secretaria filipina de Energía, Sharon Garin, anunció que ante los elevados precios del petróleo, el país podría recurrir, “temporalmente”, aún más al carbón, a partir del primero de abril. “Al menos podremos frenar las subidas de los precios de la electricidad provocadas por la guerra”, agregó.
El carbón es una fuente de energía que genera grandes emisiones de carbono y favorece el calentamiento global, además de ser nocivo para la salud.
Corea del Sur elevó el tope a la cantidad de energía que puede ser generada con carbón, mientras Tailandia se prepara para utilizar dos plantas del combustible fósil desactivadas el año pasado.
India, altamente dependiente del carbón para generar energía, está utilizando esa fuente como sustituto del gas de cocina.
En cambio, “países como Vietnam, que han aumentado rápidamente su generación de energía solar, tienen una protección más robusta contra el aumento de precios de la energía importada”, comentó Amy Kong, investigadora de Zero Carbon Analytics.
La vulnerabilidad de Asia se debe en parte a su dependencia del gas natural licuado, una opción menos contaminante que el carbón, mientras se avanza hacia la energía renovable, apuntó Putra Adhiguna, director del centro de estudios Energy Shift Institute.












