Opinión
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Negocios y empresas

Serpientes y escaleras

L

a política comercial de Donald Trump es semejante a la del juego serpientes y escaleras. Un día tira los dados para subir las escaleras vía aranceles y al día siguiente baja por las serpientes con otro ajuste impositivo. Además de esa estrategia incierta, la Corte Suprema de Estados Unidos obligó al presidente a dar marcha atrás a los aranceles y regresar a las empresas multimillonarios recursos que recibió el erario, más los intereses correspondientes.

El sistema comercial de Estados Unidos se ha convertido en un galimatías. Dependiendo del producto importado, del país de origen y de las filias y fobias del jefe de la Casa Blanca, el mercado se ha vuelto muy complejo y, tanto exportadores como importadores tienen que rehacer constantemente sus cálculos para vender sus productos sin perder dinero. En ocasiones, los momios los favorecen, como sucede ahora con la revocación de la política arancelaria; pero en otras ocasiones les perjudica, como con el nuevo arancel temporal de 15 por ciento, por lo que se ven en la necesidad de protegerse ante la incertidumbre reinante. El resultado de esta política es un incremento de la inflación, ya que para no perder dinero las empresas aumentan el precio al consumidor final.

Por el lado de los exportadores a Estados Unidos, hay ganadores y perdedores. Hasta ahora, quien ha padecido más la política proteccionista es China, el principal vendedor del mundo. Dependiendo de si se trata de productos de consumo, de bienes de capital, materias primas o de tecnología los obligan a ajustar sus ventas a Estados Unidos y en el camino se estimula o frena la producción de todo tipo de bienes y servicios.

Por el lado de los ganadores se encuentran Canadá y México, que, gracias al acuerdo comercial trilateral, mantienen la mayor parte de sus exportaciones sin cambios. En el caso concreto de nuestro país, cerca de 85 por ciento de lo que vende en América del Norte va libre de los nuevos impuestos y el resultado es que las exportaciones hacia Estados Unidos, en lugar de frenarse, aumentan constantemente.

El gran reto en la negociación del acuerdo comercial es la contaminación con la política y, en el caso de México, el problema del narcotráfico y la inseguridad que pueden ser los diques para la firma de un nuevo tratado.