Martes 24 de marzo de 2026, p. a11
En el camino rumbo al Mundial 2026, la selección de Irán atrajo la atención por razones más bien tristes. No fue por su calificación a esta copa ni su posición destacada en el futbol asiático, en donde ha sido campeona continental en tres ocasiones; su país sostiene una guerra tras los ataques unilaterales de Estados Unidos e Israel que iniciaron el 28 de febrero y que pone en duda su participación en el torneo deportivo más grande del planeta.
Desde entonces, la selección iraní cumple con el inesperado rol de pieza simbólica en el ajedrez geopolítico; una partida que involucra no sólo a los países en guerra, sino que ha alcanzado incluso a México –uno de los tres anfitriones del Mundial– como actor que podría despresurizar este entuerto. El árbitro del que se esperaría una solución, la FIFA, hasta el momento no ha dado visos de una salida justa para una selección afiliada en situación de emergencia.
El escenario es inédito; el principal anfitrión de la Copa –pues Estados Unidos acapara el mayor número de partidos– bombardea a uno de los países invitados, es decir a Irán. El panorama se convirtió en lo opuesto a esa pretendida comunión universal que provoca el futbol, según pregona la FIFA. La posición de la federación iraní, al menos, fue sincera: en esas condiciones resulta poco seguro para su delegación de jugadores y cuerpo técnico asistir al torneo, cuyos tres partidos están programados, dos en Los Ángeles y uno en Seattle.
La respuesta del presidente Donald Trump no abonó en el terreno de la diplomacia y, por el contrario, lo confirmó: efectivamente, que Irán acuda en estas circunstancias al Mundial en Estados Unidos representa un riesgo para la integridad de jugadores y cuerpo técnico. Aunque más tarde, matizó con la intervención de la FIFA, y aseguró que todas las selecciones son bienvenidas.
México y la presidenta, Claudia Sheinbaum, dejaron claro que había disposición a recibir los partidos de Irán, pero eso lo negociaban los involucrados. La FIFA, esa que creó una medalla por la paz sólo para premiar a Trump, respondió que por el momento no hay planes de modificar los calendarios del Mundial que comienza el 11 de junio.
Más que un club de futbol
En esas condiciones, ¿cómo se prepara un equipo deportiva y mentalmente para emprender la mayor competencia de futbol? El equipo melli, como llaman a su selección, insiste en que participará en la Copa del Mundo 2026, pues ahora es más que un compromiso al que clasificaron tras una estupenda eliminatoria regional. Hoy representan algo más que a un club nacional de futbol. En su página de Instagram, presumen con orgullo su papel de mundialistas y las sedes en las que están programados sus partidos: en el Sofi Stadium de Los Ángeles (15 y 21 de junio) y en el Lumen Field de Seattle (26 de junio); todos en territorio enemigo.
Irán nunca ha superado la fase de grupos en sus seis participaciones mundialistas. Antes de la guerra, las expectativas estaban alimentadas por contar con una generación de talentos forjados en la liga local y varios con experiencia en campeonatos de otros países. El entrenador, Amir Ghalenoei, también brinda certezas al equipo, pues lo condujo para realizar una eliminatoria excepcional, en la que sólo perdió uno de los 16 partidos que disputaron. Esta sería su cuarta participación consecutiva y llegan en el lugar 20 del ranking FIFA.
Mehdi Taremi es su máximo goleador y juega en el Olympiacos de Grecia. Es el único jugador de ese país que ha anotado un doblete en una Copa del Mundo y lo consiguió en la derrota ante Inglaterra (6-2) en la pasada edición de Qatar 2022. Hace unas semanas su imagen se volvió viral por una noticia falsa que aseguraba que dejaría el club europeo para alistarse en el ejército y defender a su país. El club tuvo que desmentir esa versión y aseguró que continúa con su trabajo como futbolista en Atenas.
Saeid Ezatolahi, actualmente en el balompié en Dubai, es uno de los elementos con amplia experiencia en ligas internacionales. Fichó para el Atlético de Madrid, el Rostov en Rusia y el Eupen de Bélgica.
Alireza Jahanbakhsh es el capitán de la selección y juega en el FCV Dender de Bélgica. Tuvo un paso digno por la Eredivisie de los Países Bajos en donde fue reconocido como joven talento y en 2018 marcó 21 goles que lo convirtieron en el primer futbolista asiático en consagrarse como máximo goleador en una liga europea importante.
El resto de la plantilla se divide entre los que militan en la liga local –suspendida de manera indefinida por los bombardeos– y en clubes de Emiratos Árabes, que también han interrumpido sus actividades por la agitación en la región.
Mientras el país enfrenta el asedio bélico, su selección se debate si podrá visitar la casa del enemigo. La FIFA no ha tendido puentes y respondió que no está para resolver conflictos geopolíticos; sólo espera que todos los equipos acudan a la Copa del Mundo y compitan “con espíritu de juego limpio y respeto mutuo”; difícil cuando el territorio de uno de sus afiliados está bajo la lluvia inclemente de las bombas.











