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“No existe delito en la reubicación del patrimonio arqueológico”: Diego Prieto
 
Periódico La Jornada
Martes 24 de marzo de 2026, p. 5

La reubicación de bienes inmuebles del patrimonio arqueológico no constituye un delito si hay autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y si se trata de “un proyecto aprobado” por su Consejo de Arqueología, declaró a La Jornada Diego Prieto, titular de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad.

Tras su participación en la mesa académica La reubicación de patrimonio arqueológico en México: los casos de Quintana Roo y Campeche, el antropólogo se refirió a la preocupación en torno a la recolocación de algunos edificios patrimoniales.

El ex titular del INAH encomió la realización de este debate, pues se trata de ver “cómo sacamos lecciones de la experiencia. Todo el mundo tiene derecho a hablar, siempre sobre la base de la escucha, el intercambio de argumentos, el respeto al colega y la construcción de un espacio de diálogo y deliberación crítica”.

Prieto reiteró que “no hay ningún delito (en el rescate arqueológico en la ruta del Tren Maya). Lo que estamos discutiendo son los criterios en los que la reubicación puede ser viable como medida extrema, no habitual ni recomendable, para salvar desde el punto de vista formal una estructura que ya nos dio información y puede ser interesante para que sea apreciada por la gente”.

Consideró que el instituto no está dividido. “Si por el hecho de que haya distintas visiones se habla de confrontación, sí, pero es una confrontación académica”.

La mesa que, en dos partes, se extendió por más de cinco horas, tuvo la participación de funcionarios del INAH, entre ellos Omar Vázquez, director del instituto; José Luis Perea González, secretario técnico; Manuel Pérez Rivas y Salvador Pulido Méndez, coordinador y director del salvamento arqueológico, respectivamente; Laura Ledesma Gallegos, presidenta del Consejo de Arqueología, así como los investigadores María de Lourdes Toscano y Antonio Benavides.

Debate entre colegas

Prieto concordó con el arqueólogo Sergio Gómez: “aquí no es un debate entre delincuentes y defensores del patrimonio, sino entre colegas que podemos pensar distinto, ser críticos, y no nos vamos a achicopalar porque alguien nos cuestione desde el punto de vista teórico o práctico, metodológico o de resultado del trabajo”.

Resaltó el interés con que cerró la conversación académica: “continuar esta deliberación. Regresemos al ABC del discurso científico. La duda metódica cartesiana es la que nos ayuda a que el conocimiento sea creciente, más preciso, abarcador y objetivo, aunque la objetividad plena nunca se alcanza por completo”.

El antropólogo explicó: “hay bienes inmuebles que por su naturaleza, en el curso de una obra pública son desmantelados. Son investigados y por eso mismo uno los descompone. Se pueden desarmar, descomponer y, dependiendo el caso, se pueden restablecer in situ o no”.

Hay ocasiones, continuó Prieto, en que la mayor parte de la estructura queda bajo el suelo y encima se construyen estructuras “y se dejan enterrados como reserva de investigación arqueológica.

“En algunos casos, el avance y solución de una obra pública puede pasar por la necesidad de desmontar o desmembrar y, como no vale la pena dejar las piedras a los lados, como muchas veces ha ocurrido, se toma la decisión por el tipo de estructura, que no es sólo la fachada, de reubicarla. Esto puede ocurrir con bienes o monumentos arqueológicos, pero también históricos.”

Durante la conversación se dieron ejemplos de relocalización en todo el país. Diego Prieto reseñó: “en particular se habló de los edificios que se reubicaron en el contexto de la autopista Mérida-Campeche. Se movieron un poquito, tratando de conservar la estructura, la orientación y las características”.

Tareas de difusión

El funcionario hizo énfasis en que “la gente conozca, aprecie, disfrute, interprete, dé sentido a estos edificios, aun cuando hayan, por necesidad y como excepción, tenido que moverse a otro lugar. Es una labor válida. La difusión, así lo señalaron en intervenciones finales, es una tarea sustantiva del instituto, es divulgación y es trabajar para el pueblo”.

Durante la mesa La reubicación de patrimonio arqueológico en México…, Omar Vázquez comentó que “la recolocación de vestigios para su protección se presenta como una oportunidad para refinar los protocolos de salvamento arqueológico”.

José Luis Perea González comentó que al defender el principio de conservación in situ, se choca con fenómenos como la expansión de ciudades, la construcción de infraestructura y de telecomunicaciones, además de la explotación de recursos naturales que dificultan la permanencia o, en ocasiones, la hacen imposible.

También se divulgó que mediante opciones como recubrimientos, puentes, muros de protección, enmallados y consolidación preventiva, más de 6 mil monumentos permanecen en el derecho de vía del Tren Maya. No se logró la conservación in situ de 56 edificios de mampostería, que fueron excavados, desmontados, trasladados y restituidos en lugares destinados a preservar su valor cultural.