Opinión
Ver día anteriorLunes 23 de marzo de 2026Ediciones anteriores
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No sólo de pan...

… ni de silencio sometido

D

espués del pan y, a veces entre pan y pan o sin pan, el cuerpo se rebela con furia creciente y ya no se puede razonar porque hay sinrazones imposibles de analizar para encontrarles algún sentido…, como, por ejemplo, la destrucción de una escuela con un centenar de niñas bombardeadas bajo los ojos y por los dedos de subhumanos creados o crecidos en los campos militares de sujetos entrenados con principios de muerte récord (que no de vida) para borrar de la Tierra no sólo una persona, sino generaciones de los mismos genes “enemigos”, porque ahora la muerte se localiza no sólo en el blanco de un cuerpo humano y de un arsenal potencialmente mortífero, sino en el cálculo de cuántas generaciones podrían aparecer en la tierra de lo que hoy es el vientre de una niña de los 6 a los 12 años… y, de una sola vez, desaparecer a las generaciones venideras.

Hoy es tiempo de reflexionar no sólo sobre la guerra, sino sobre sus causas y los discursos que las sostienen. No basta reflexionar sobre el dolor y la destrucción material y, de pasada, sobre el número de víctimas, las estadísticas son útiles, pero la mirada y la emoción sobre la realidad deben arrojar pensamientos y análisis válidos. Porque las guerras son inventos humanos y nuestra obligación –sólo por haber nacido y estar vivos/as– es pensar, analizar, desmenuzar y cuestionar el fenómeno guerra tal como la conocemos ahora.

Es una obligación moral para con las nuevas generaciones. Entrecerrar en comillas la palabra “guerra” y analizar con la precisión “quirúrgica” (como se dice hoy) para el bien de las nuevas generaciones: el bien de saber para lo que se entrenan y luego realizan, autodisculpándose. Algunos ya nos estamos yendo del planeta, pero somos millones que aún podemos dar algo a nuestros congéneres: vaciar de contenido positivo cualquier guerra, la que sea, entre vecinos o entre pandillas de adolescentes, y enseñar lo que ya olvidamos y que lo dejo a los recuerdos e imaginación de los lectores, si los tuviere…

Como sea, me atrevo a afirmar que una escuela de niñas no es cualquier escuela, es la de futuros vientres que parirían, si las dejaran vivir, el sostén material de futuras guerras y lo que se pelea, en casi todas las guerras, es la posesión material de algo que represente una riqueza y cualquier riqueza es poder y éste es cualquier forma de someter al prójimo y cualquier sometimiento represente una ganancia: la del valor de su trabajo.

BASTA de las guerras, basta de la producción de armas destructivas masivas y, en la medida de lo posible, de cualquier material que sirva para destruir el valor en que se asienta la existencia de la humanidad.