Editorial
Ver día anteriorLunes 23 de marzo de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
 
Utopías: redefinición de la vida urbana
L

a jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, inauguró ayer en Iztacalco la Utopía Mixiuhca, el primero de estos centros construido en su administración al frente de la capital, con la promesa de erigir otros 99 en distintos puntos de la urbe. De esta manera, empieza a adquirir rango estatal una política de cuidados, atención a las necesidades sociales, inclusión y bienestar que Brugada inició en Iztapalapa como alcaldesa de esa demarcación, en la que fundó 15 de estos complejos sociales.

Como la mayoría de las que ya funcionan en la alcaldía vecina, la Utopía Mixiuhca ofrece de manera gratuita a la población canchas deportivas y lúdicas, alberca, auditorio, salones para talleres y cursos artísticos y de oficios, dispensarios médicos, jardines, espacios recreativos, plantaciones, servicios de cocina, lavandería, atención sicosocial y cuidado de infancias, así como espacios para el bienestar de los animales de compañía, todo ello con un sentido de comunidad, identidad histórica, orgullo vecinal y respeto al medio ambiente

Esta obra, sus antecesoras y las que están pendientes –la jefa de Gobierno anunció en ese mismo acto la próxima inauguración de la siguiente, localizada en Azcapotzalco– tienen como principal paradigma el derecho a la ciudad, que puede definirse como la designación de una urbe que sea garante de los derechos de sus habitantes: los derechos a la alimentación, a la salud, al deporte, a la cultura y a una vida libre de violencias.

Por añadidura, las Utopías están marcadas por un espíritu igualitario, en la medida en que ofrecen a la población acceso gratuito a deportes, actividades y servicios que suelen ser onerosos, como el tenis, el squash, el golf, el spa, o las terapias sicológicas y de rehabilitación física. Asimismo, se trata de espacios caracterizados por el principio de inclusión, en la medida en que alientan, desde su diseño, la participación de las infancias, de adultos mayores, de mujeres en situación de vulnerabilidad, de personas con discapacidad, de población originaria y de la diversidad sexual.

La concentración de todos estos servicios en grandes centros –el de Iztacalco, por ejemplo, se extiende por ocho hectáreas– hace más eficiente la atención gubernamental de una multiplicidad de necesidades sociales, facilita la convivencia familiar y la vida en comunidad, en tanto que la gratuidad permite la masificación de actividades que han estado reservadas a pequeños sectores de la población. No es casual que el programa de Utopías sea visto en otras ciudades y en otros países como un modelo de redefinición de la vida urbana regido por los principios de igualdad, inclusión y justicia territorial.

Cabe esperar que, así como en el sexenio pasado la construcción de Utopías y otras acciones de gobierno cambiaron para bien el entorno humano de Iztapalapa, la multiplicación de estos centros por todos los rumbos de la ciudad, especialmente los más marginados, se traduzca en una transformación sustancial de la vida en la Ciudad de México y en bienestar, satisfacción y dignidad para sus habitantes.