Lunes 23 de marzo de 2026, p. 5
La exposición Identidades reconstruidas, del artista Barry Wolfryd, que se presenta en el Museo de la Cancillería, propone una mirada crítica sobre la construcción de la masculinidad en el mundo actual.
Por medio de la pintura, el artista articula relatos visuales que combinan símbolos de la cultura popular, referencias literarias y escenas que remiten al imaginario bélico y a los juegos infantiles.
“Trabajo con elementos simbólicos e iconográficos. Me interesa apropiarme de imágenes para construir ideas”, explicó Wolfryd a La Jornada al reconocer la influencia de autores como John Steinbeck, Joseph Conrad y Saul Bellow. En sus pinturas, dijo, los ecos literarios de esos escritores conviven con elementos tomados del cine negro, juguetes, juegos y clichés mediáticos.
El resultado son escenas que funcionan como fábulas contemporáneas; a primera vista, las imágenes parecen cercanas al lenguaje del arte pop o incluso de la caricatura. “Muchos de los soldados que utilizo provienen de imágenes de Internet, no busco representar a un personaje específico, sino la idea de un soldado.
“La masculinidad se presenta como algo muy fuerte, como la pinta Hollywood: el hombre macho que no llora, pero no es cierto; es un ser humano también”, afirmó Wolfryd.
Para el curador de la muestra, José Manuel Springer, esa ambigüedad es clave para entender la propuesta del artista. “Noté una constante en su obra: la presencia masculina y la presencia femenina ocupan distintos símbolos y no están del todo asimiladas”, explicó.
La muestra se organiza en tres series. La primera aborda las figuras tradicionales del proveedor y del defensor de la familia o de la patria. En esas pinturas aparece el imaginario del soldado, vinculado con la historia de los conflictos bélicos y con la idea de virilidad asociada con el combate.
El segundo núcleo examina las narrativas del varón contemporáneo. Escenas que remiten a la infancia para cuestionar los modelos de masculinidad que la cultura popular ha difundido durante décadas.
Robot prejuicioso
La tercera serie abre una reflexión sobre el impacto de la tecnología en la cultura, en particular plantea interrogantes sobre el papel de la inteligencia artificial en la construcción de identidades y en la reproducción de prejuicios sociales.
El artista advierte que los sistemas algorítmicos tienden a replicar patrones ya existentes: “un robot con prejuicios es algo que va a suceder porque la inteligencia artificial adquiere atributos de nuestra propia programación”, afirmó.
La exposición Identidades reconstruidas, de Barry Wolfryd, permanecerá hasta el 3 de abril en el Museo de la Cancillería, abierta de lunes a viernes de 10:30 a 17:30 horas (República de El Salvador 47, Centro).











