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Desde otras ciudades

La feria del libro en Leipzig atrae a jóvenes con el manga japonés

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▲ Entrada al recinto ferial, que se celebra del 19 al 22 de marzo de este año.Foto Alia Lira Hartmann
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ay una ciudad en el norte de Alemania, 200 kilómetros al sudeste de Berlín, en el estado federado de Sajonia, con 600 mil habitantes, famosa por su tradición musical porque aquí trabajó el gran Johann Sebastian Bach y donde está la casa de Felix Mendelssohn Bartholdy.

Cada primavera se engalana con uno de los eventos literarios más importantes en Europa desde el siglo XVII: la Feria del Libro de Leipzig, cuya relevancia para los amantes de los libros y de la industria local y del mundo sólo tiene comparación con la de Fráncfort, que se realiza en otoño. La de aquí tiene un carácter especial por ser considerada como un encuentro no sólo para autores, editoriales y traductores, también para los lectores.

En casi 100 mil metros cuadrados este año cuenta con 2 mil expositores de más de 50 países y cientos de miles de visitantes; a la par se desarrolla el festival de lectura de Europa, Leipzig liest –Leipzig lee–, que la ha consolidado como uno de los acontecimientos más importantes para quienes aún encuentran en el libro y su aparente sencillez un incomparable refugio para dar freno a la vorágine de impulsos digitales y la celeridad del mundo actual.

A diferencia de otras ferias, en Leipzig no predominan el comercio de derechos ni la firma de contratos, sino el encuentro directo entre la literatura y el público. Durante cuatro días se celebrarán 300 eventos en toda la ciudad: desde lecturas tradicionales y mesas redondas hasta formatos experimentales como leer en teatros, cafés, salones de belleza y, si el clima lo permite, en parques o hasta en un panteón.

El lema de este año es Donde las historias nos conectan, con un enfoque especial en la literatura de la región del río Danubio, es decir, no está dedicada a un solo país, sino a los 10 que atraviesa el afluente de 2 mil 850 kilómetros: nace en Alemania, en la región de la selva negra, y pasa por Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania. Autores de estas naciones recibieron un apoyo específico y contaron con escenarios propios para presentar sus obras a un vasto público.

Desde 2014 tiene una sección dedicada a la manga, que para muchos ha sido relegada a un tipo de literatura de menor calidad: se trata de novelas gráficas o historietas japonesas. La palabra proviene de dos términos, man, que significa improvisado o caprichoso, y ga, dibujos.

Este género es especialmente atractivo para un público joven, uno de los grandes aciertos de Leipzig. Es un espectáculo incomparable recorrer la feria y admirar a los numerosos visitantes portando los elaborados atuendos de acuerdo con sus personajes favoritos de este tipo de literatura.

En la sala dedicada al género se realizan no sólo lecturas y encuentros con las figuras para entrar en contacto con su creador o sus personajes; también hay numerosos puestos de artículos japoneses con amplia oferta: desde kimonos, productos decorativos, golosinas o todos los elementos necesarios para convertirse en aquella figura fantástica que permita al portador, tal vez por un momento, instalarse en una realidad donde la imaginación va más allá de cualquier límite.