Opinión
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Joe Biden: ¿política de frontera abierta?
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os números no mienten, durante la administración de Joe Biden (2021-2024) la migración creció exponencialmente y, durante el primer año de la administración de Donald Trump, cayó abruptamente. También es verdad, que la explicación no es tan simple como decir que hubo una política de frontera abierta.

Para empezar, Biden empezó su administración con cifras en niveles muy bajos de migrantes irregulares. Dos factores explican esta anomalía: por una parte, durante 2020 la pandemia de covid-19 ralentizó los flujos por el cierre generalizado de fronteras y, en segundo lugar, por el chantaje de Trump a López Obrador en 2019 de aplicar aranceles si no detenía el flujo de indocumentados y éste pasó, en cuatro meses, de 140 mil personas capturadas por la migra cada mes, a tan sólo 40 mensuales.

Las medidas represivas y arbitrarias de Trump afectaron seriamente a la migración en tránsito, regional e internacional,

Con datos mexicanos, de la Unidad de Política Migratoria (UMP), durante la pandemia (2020), el INM capturó a 82 mil extranjeros sin documentos, un año después, durante el primer año de la administración de Joe Biden, la migra mexicana capturó, en números redondos, a 300 mil individuos, y, en 2024, creció exponencialmente a 1.2 millones, más de 10 veces. Luego, en 2025, con Trump 2.0, la cifra bajó radicalmente a 155 mil.

Con datos estadunidenses, el número de encuentros, o detenidos en la frontera, en 2021 fue de 1.9 millones y éste se incrementó a 2.9 millones en 2024. El total de encuentros durante la administración de Biden fue de 10.7 millones, en cuatro años.

Los números son duros, pero las razones y factores que explican el incremento notable de la inmigración y el refugio, son de materia compleja.

Para empezar, la administración Biden propuso una nueva manera de gobernar la inmigración y trató de solucionar el problema del refugio. Para ello, revocó las medidas tomadas por Trump, con órdenes ejecutivas y propuso una nueva política, más humanitaria y justa.

Este cambio se leyó, tanto por migrantes, solicitantes de refugio y traficantes, como una apertura y una política más favorable. En síntesis, la nueva política operó como un “efecto llamada”, que no sólo incrementó los números de indocumentados y solicitantes de refugio, sino que diversificó los orígenes.

Los mexicanos y centroamericanos, que por décadas habían figurado en los primeros lugares, pasaron a segundo plano en 2024, superados por los sudamericanos, caribeños y de otros países, que representaban 64 por ciento del total.

De manera progresiva se fueron quitando las medidas restrictivas impuestas por Trump, como el programa Quédate en México y la deportación inmediata, respaldada por una ley sanitaria impuesta durante la pandemia y que se conoce como Título 42, con esta medida se deportó a cerca de 3 millones de personas, en tres años.

Durante este periodo, la peligrosa ruta del Darién, en Panamá, empezó a utilizarse de manera masiva por migrantes sudamericanos, caribeños y extracontinentales. En 2023 llegaron a contabilizarse medio millón de cruces por esa ruta, que luego seguía su camino por Centroamérica hasta, llegar a México.

Para evitar ese periplo, las mafias empezaron a utilizar la vía aérea hacia Nicaragua y El Salvador.

De hecho, los cubanos no requerían visa para entrar a Nicaragua y por ahí empezaban su travesía. Pero luego se convirtió en negocio, para estos dos países, que cobraban mil dólares por cabeza, por derecho de desembarque. Esta modalidad la utilizaban los caribeños, los aviones chárteres salían de República Dominicana, con cubanos, dominicanos, haitianos y de otros países.

De acuerdo con los datos de la UPM, en esos años se transformó la dinámica migratoria: pasó de ser regional, a continental e internacional.

El año 2021, el INM detuvo a 27 mil migrantes irregulares de Sudamérica y cuatro años más tarde, en 2024, fueron 654 mil, especialmente procedentes de Venezuela.

Del Caribe se registraron 26 mil detenciones en 2020 y en 2024 fueron 117 mil, especialmente cubanos y haitianos. Pero también se dio un fuerte incremento de la migración asiática, que paso de mil 786 detenciones en 2020, a 67 mil en 2024 y algo similar pasó con la migración de origen africana: de 2 mil casos en 2020 a 58 mil, cuatro años después .

Si bien podemos explicar los casos de la migración venezolana, cubana y haitiana, llama poderosamente la atención el incremento notable de la diáspora asiática y africana, lo que coloca a México en un contexto diferente de migración global y de llegada de las grandes mafias internacionales, cuyo objetivo último es llegar a Estados Unidos.

Podemos confirmar que durante la administración de Joe Biden se incrementaron y diversificaron notablemente los flujos migratorios y de solicitantes de refugio, lo que confirmaría la hipótesis de frontera abierta.

No obstante, dado que la mayoría de los detenidos por el INM siguieron su camino hacia Estados Unidos, ¿se podría también hablar de una política mexicana abierta al tránsito?