La voz de la montaña celebra 47 años
Considera digitalizar la memoria histórica de los pueblos, para que no corra el riesgo de perderse
Domingo 22 de marzo de 2026, p. 24
Tlapa De Comonfort, Gro., A tres años de cumplir medio siglo, la radio indígena XEZV, La Voz de la Montaña, enfrenta varios desafíos, entre ellos la disminución del tiempo dedicado a las lenguas originarias dentro de la programación, competir con las nuevas tecnologías y la escasez de presupuesto que afectan la producción, el trabajo de campo y la preservación de los archivos de “la memoria histórica de los pueblos que si no se pasan a un formato digital se pueden perder”, advirtieron participantes de los festejos por el 47 aniversario de la estación.
“En nuestra palabra, en nuestra memoria, en nuestros saberes, en nuestros conocimientos, sin esta radio hoy no seríamos nosotros esta montaña florecida; sin esta radio no hubiera mujeres, autoridades ni encargos comunitarios; sin esta radio no le hubiera dado fuerza a nuestras abuelas y nuestros abuelos, hoy no seríamos lo que somos en la región”, afirmó Antonia Ramírez Marcelino, directora de la emisora comunitaria.
XEZV nació el 10 de marzo de 1979 en el corazón de la Montaña de Guerrero, y con el tiempo se convirtió en el punto de partida del Sistema de Radiodifusoras Culturales Indígenas, integrado actualmente por 25 estaciones en 17 estados del país. De acuerdo con los datos compartidos durante la conmemoración, estas radios alcanzan hoy cerca de 16 millones de escuchas, incluyendo a quienes siguen su señal a través de medios digitales.
Actualmente la programación de la XEZV incluye transmisiones en las lenguas indígenas de la región, me’phaa, tu’un savi y náhuatl, además del español. Esta diversidad lingüística permite que distintos pueblos puedan informarse y comunicarse entre sí.
De acuerdo con una investigación presentada por el ex director de la XEZV, Eduardo Valenzuela Gallardo, el español ocupa casi 46 por ciento del tiempo de transmisión semanal y el resto se distribuye entre las lenguas indígenas.
Esto se debe en parte a las obligaciones legales de transmitir mensajes oficiales y programas institucionales. “La radio indígena tiene una limitación porque la normativa impone transmitir las conferencias mañaneras y los espots del gobierno”, resaltó el también antropólogo.
Recordó que el espíritu original del proyecto era precisamente “abrir los micrófonos a las comunidades; en los años 80, por ejemplo, se realizaron programas que recorrían los pueblos para documentar sus fiestas, tradiciones y relatos fundacionales.
“La Voz de la Montaña debe ser la voz de los indígenas, sin intermediarios; los indígenas tienen que determinar qué programas quieren y qué cosas quieren escuchar”, puntualizó Valenzuela Gallardo.
La experiencia comunitaria en la programación de XEVZ demostró que “los propios pueblos participaban en la construcción de las emisiones. En algunos casos eran los mismos habitantes quienes organizaban el contenido, decidiendo quién hablaría y qué historias se contarían”.
Entre saludos en náhuatl, me’phaa y tu’un savi, autoridades comunitarias, comunicadores y pobladores de la Montaña Alta de Guerrero celebraron uno de los proyectos de comunicación comunitaria más importantes del sur de México.
Un espacio de palabra y pensamiento colectivo
Durante el encuentro con autoridades comunitarias, comunicadores y representantes de pueblos originarios se destacó el papel histórico de la radio como un espacio de palabra y pensamiento colectivo.
En la actualidad, “la radio enfrenta, además, el reto de convivir con nuevas tecnologías; hoy, muchas personas se informan a través de teléfonos celulares y redes sociales, pero la radio sigue siendo fundamental para muchas comunidades”.
Para las generaciones mayores, la radio continúa siendo el principal medio de información: “a mi mamá le dejo la radio prendida… sólo la enchufa y escucha La Voz de la Montaña; este medio sigue acompañando la vida cotidiana de las comunidades”.
La influencia de la radio también se refleja en las historias personales de quienes crecieron escuchándola. El alcalde de Tlapa, Gilberto Solano Arreaga, evocó la curiosidad de la infancia frente al aparato receptor: “Llegó una cajita pequeña y empezaba a hablar una persona allá adentro… yo le preguntaba a mi abuelo quién estaba ahí”, recordó.
El abuelo respondía en broma que dentro vivía “un señor muy bajito que se llamaba Juan”. Aquella experiencia despertó la imaginación del niño, especialmente cuando oía temas como Tierra mestiza, que le provocaban una profunda conexión emocional con su identidad. “Cuando escucho esa canción se abre mi corazón y empiezo a soñar”, relató.
Para muchos habitantes de la región, La Voz de la Montaña no sólo informa, también forma parte de la memoria colectiva de los pueblos. En la reunión se afirmó que el impacto de la radio ha sido tan profundo que incluso ha influido en la participación comunitaria y en el fortalecimiento de liderazgos locales. Se rememoró que la radio ha sido fundamental para el fortalecimiento comunitario y para el reconocimiento de las autoridades indígenas.
La comunicadora Na savi, Celerina Patricia Sánchez, se refirió a los derechos de los pueblos originarios en materia de comunicación “a partir de la reforma constitucional al artículo segundo, las comunidades tienen derecho a crear y administrar sus propios medios; aunque aún existen pendientes para garantizar plenamente esa autonomía; el artículo 2 nos permite ejercer el derecho a fundar y hacer nuestras propias radios desde las comunidades”.
A tres años de cumplir medio siglo, La Voz de la Montaña enfrenta el reto de renovarse sin perder su esencia: ser un espacio donde las comunidades puedan expresar su palabra y preservar su memoria. Para quienes participaron en la conmemoración, el futuro de la emisora dependerá del compromiso colectivo, de seguir defendiendo y fortaleciendo esta voz que, desde hace casi cinco décadas, acompaña la vida de los pueblos de la Montaña.











