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Los árboles de la Sierra Gorda
C

uando llegamos a México, mi mamá se ocupó de 10 niños huérfanos a quienes llevábamos al bosque del Desierto de los Leones; jugábamos entre los árboles y recuerdo que, en mi imaginación, convertía a cada niño en un arbolito o a cada árbol en un niño. Muy pronto nuestras vidas se hicieron distintas y nunca los vi de nuevo, pero el bosque quedó unido para siempre a esos niños cuyo futuro ya no compartía. Había algo allí, entre el musgo, la tierra, las hojas, una especie de identificación gozosa y triste a la vez; los niños ya no salieron con nosotros porque crecimos, se quedaron como hojas del Desierto de los Leones y una parte esencial de la naturaleza. Mi hermana y yo éramos niñas privilegiadas y ellos tenían otro camino del que nunca he vuelto a saber. En el Desierto de los Leones todos éramos árboles altos, fuertes, verdes. Recuerdo que el primer beso que me dieron fue contra un árbol que me encajó su corteza en los hombros y no hallaba como zafarme hasta que el pretendiente lo tomó como un rechazo. El árbol se rio del niño y agitó todas sus ramas y yo me consideré su novia, aunque no he vuelto a verlo.

Al escuchar a Pati Ruiz Corzo que trae consigo a los árboles de Sierra Gorda que cuida como a su hija, recuerdo ese primer beso mientras la ecologista me explica: “Los bosques nos dan frescura, atraen la lluvia, capturan carbono, albergan diferentes especies animales. Un bosque tiene una vida riquísima y cada criatura tiene su función. Es un complejísimo sistema de inteligencia en la que se conjugan ciclos y cadenas para brindarnos condiciones de muy buena calidad de vida en esta biosfera en la que vivimos y se llama Madre Tierra. Los beneficios de la recuperación forestal, sociales y ambientales, hacen de Sierra Gorda un tesoro por su biodiversidad y por tener programas de gobierno que están funcionando. Así que tengo el gusto de presentarte al ingeniero Ricardo Torres, subsecretario de Medio Ambiente del gobierno del estado de Querétaro.

“Junto con la sociedad civil somos una mancuerna goleadora. Tenemos proyectos que están siendo exitosos al recuperar la naturaleza; la acción más urgente que debemos implementar es recuperar el capital natural del planeta, la infraestructura natural que todavía nos queda. Así que regenerar los bosques, la vegetación, los manglares, las selvas, es muy urgente. En Querétaro, es muy valioso lo que estamos haciendo porque tenemos 40 mil hectáreas de bosques de niebla, de encino, de pino que se están recuperando. Cuando sacas el ganado a un área forestal, lastiman los arbolitos, los tronchan, se los comen y las bestias pisotean todo. Ese es un bosque degradado. Si ya no permites que el ganado se alimente en el bosque, la naturaleza se vuelve a regenerar y es una maravilla esta recuperación de herbáceas, el sotobosque se va cubriendo, se va zurciendo ese hoyo que le hemos causado al ecosistema y los arbolitos crecen de nuevo, lo que significa captura de carbono.”

Ricardo Torres explica: “tenemos 638 comunidades en Querétaro y otras 300 en Xilitla, San Luis Potosí, donde también trabajamos. Así que nos movemos en comunidades de gente que es dueña de la tierra. No es como un parque nacional en Estados Unidos, donde toda la tierra es propiedad del gobierno. En nuestro caso, toda la tierra es propiedad de comunidades de extrema pobreza, ellos son los dueños y nosotros, para conseguir su conservación, desarrollamos una estrategia basada en las reglas del protocolo global para los mercados, porque alrededor del mundo vender carbono forestal es un gran negocio. Pero esos protocolos globales dejan muy por fuera a los propietarios de la Tierra. Esos mercados de carbono son caros, excluyentes, son demandantes para con los dueños del recurso, los hacen firmar contratos a 100 años.”

Pati Ruiz Corzo se indigna: “¿quién puede garantizar que el bosque va a seguir vivo y el dueño también? A los dueños les dan un poquito de dinero en el tercer año y otro poquito en el quinto y ese viejito dueño del bosque va a heredar ese predio, comprometido a sus hijos y a sus nietos, por una vergüenza de dinero. Entonces nosotros, en Sierra Gorda, tomamos esas reglas globales como un referente. En un tiempo de mi vida anduve de un lado para otro: en Sudáfrica, Tailandia, toda África, por todos lados, buscando cómo estas reglas del mercado global podían aterrizarse con justicia y honestidad y de a de veras, cumpliendo su función de recuperar la naturaleza.

“Por todos lados me di cuenta de la injusticia, la inviabilidad. Con esta frustración, habiendo entrado y salido del laberinto, porque fuimos la primera organización en el planeta que consiguió el Estándar Dorado con los protocolos del mercado, trabajamos durante años para desarrollar todos los requerimientos de mapas y papeles que nos pedían, pero quedé tan indignada que desde entonces me empezó un runrún de hacer un protocolo justo, que deje realmente este dinero en manos de la comunidad, del territorio.”

Ricardo Torres vuelve a tomar la palabra: “Gracias a una alianza estratégica con la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu), logramos hacer un protocolo a favor de los dueños de la tierra. Sedesu, con todo su conocimiento financiero y de mercados de carbono, desarrolló una estrategia de cómo financiarlo. Querétaro es hoy un estado líder climático en México. Lo que estamos haciendo es trabajar con un protocolo honesto, respetuoso de las comunidades locales. Tenemos ya tres años de estar operando el mecanismo con 140 pequeños propietarios y trabajamos en nueve ejidos que en total suman más de 900 personas beneficiadas por este programa. Tenemos mucha presencia en campo para que todo mundo cumpla los compromisos. El señor Miguel Flores, un querido colega y amigo, es uno de los más fieles cuidadores de la Sierra Gorda”.

Interviene otro ecologista: “mi nombre es Miguel Flores y formo parte de este programa que nos vino a cambiar la mentalidad de cómo cuidar nuestro bosque, nuestras tierras que antes manejábamos sin considerar todos los beneficios que el bosque nos brinda. Hoy tenemos un bosque protegido que nos da vida. Por medio del gobierno de Querétaro se han implementado estrategias para apoyar a la gente, este es un recurso económico muy valioso que nos enseñó a tener otra visión de cómo cuidar nuestro bosque y no perjudicarlo como antes, cuando se hacían labores de pastoreo de ganado en áreas que no están destinadas a ese objetivo. Aquí tenemos bosques que son de clima templado, se llama ‘bosque mesófilo’, al que no entra el ganado. Esas tierras se utilizaban para siembra de maíz, pero la mayoría de las veces se perdía gran parte de esas cosechas. No somos grandes terratenientes, somos personas que tenemos poco terreno y este programa nos vino a favorecer porque ahora contamos con un recurso económico. Lo más valioso es que nos ha hecho conscientes del cuidado de los bosques y queremos defenderlos, protegerlos. El dinero que recibimos es pago por capturar carbono y finalmente hacernos responsables y dueños del cuidado de los árboles con los que nosotros nos hemos comprometido. El cuidado principal es evitar los incendios forestales, patrullar nuestras áreas, nuestros terrenos, hacer recorridos constantes para estar vigilando que no haya cacería. Hemos visto que se han quemado áreas que quedaron muy dañadas o afectadas, que van a tardar mucho tiempo en regenerarse. Tenemos que estar siempre alerta. Son trabajos realmente muy sencillos, fáciles de cumplirse; no compromete mucho trabajo al propietario; además, nos agrada a todos andar dentro de nuestros bosques.

“El sotobosque, las plantas herbáceas que están bajo la sombra de estos bosques, son las primeras en regenerarse, con lo que van dando una cobertura muy densa que permite que los ecosistemas funcionen al máximo, que se vayan reintegrando aquellas cadenas que se habían dañado. Es un espacio donde la vida silvestre se protege a sí misma. Con el tiempo, crecen árboles de tallo leñoso que son los que capturan el carbono, nos ayudan a liberar el oxígeno puro para la humanidad.”

“Desde Querétaro –continúa Ricardo Torres– hemos estado desarrollando una política pública orientada, en alianza con Grupo Ecológico Sierra Gorda, a lograr que las empresas que generan muchas emisiones tengan el interés de compensar esas emisiones y a devolver un poco de lo que toman de la naturaleza al planeta, particularmente a nuestra hermosa Sierra Gorda. Construimos una iniciativa que facilita que las empresas tomen como prioridad pagarle compensaciones de carbono a los propietarios de los recursos naturales. A nivel global, se han desarrollado estas estrategias y Querétaro es un lugar innovador porque puso en el centro la dignidad de las personas que se dedican a la conservación y pagando por sus servicios, algo que no se había hecho en décadas. Ahora los dueños de la tierra, la gente que vive en esos hermosos lugares recibe el pago justo por el servicio que prestan como guardianes del bosque.”