Domingo 22 de marzo de 2026, p. 4
La donación de alrededor de 157 mil 300 piezas de la colección privada del etnólogo, fotógrafo y curador Juan Rafael Coronel Rivera, que se realizó ayer, marca un nuevo capítulo en la historia del Museo Anahuacalli y del Fideicomiso del Banco de México para los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo, ya que además de ofrecer una visión amplia sobre la historia del arte, se trata del acervo más grande de cerámica ancestral del país.
Juan Coronel precisó que el fondo documental reunido durante más de 40 años incluye manuscritos, correspondencia, archivos de investigación, fotografías y materiales editoriales, así como su colección fotográfica centrada en paisaje, memoria y procesos sociales. El investigador aclaró que ninguna de las obras plásticas de Rivera y Kahlo forman parte del acervo, sólo se integró una colección de 2 mil grabados de alumnos de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y de su abuelo, realizados en Estados Unidos.
El también historiador de arte expresó que la donación y su exhibición en salas del Museo Anahuacalli dará continuidad a la idea de Diego Rivera de que el recinto ubicado en San Pablo Tepetlapa sea una Ciudad de las Artes y cuyo proyecto de ampliación con edificios flotantes estará a cargo del arquitecto Mauricio Rocha.
Mencionó que tanto Diego como Frida fueron “los grandes identitarios de lo que entendemos como arte mexicano en general, debido a que ellos fueron los primeros que adornaron los judas de 2 metros y los vieron como esculturas de cartón.
La directora del Museo Frida Kahlo, Perla Labarthe Álvarez, consideró que la donación de Coronel adquiere un sentido profundo porque “Juan ha reunido un acervo que no sólo documenta procesos artísticos, sino que también refleja relaciones, contextos, preguntas y debates en torno al arte mexicano. Desde el Fideicomiso entendemos esa donación como una oportunidad para ampliar las formas en las que el público se acerca a nuestras colecciones. Desde ahora habrá posibilidad de generar nuevas lecturas, investigaciones y formas de mediación cultural.
“Para la Casa Azul, este momento también representa una posibilidad. Si bien la colección será resguardada en nuestro querido museo hermano, Museo Anahuacalli, su incorporación al patrimonio del fideicomiso abre caminos para pensar de manera conjunta ambos espacios”.
Labarthe Álvarez expresó que con esta donación “hay una clara idea de convertir el legado de ambos artistas en espacios vivos de memoria, conocimiento y acceso para todos”.
La directora del Museo Diego Rivera Anahuacalli, María Teresa Moya Malfavón, manifestó que el gesto de Juan Coronel no sólo amplía el patrimonio cultural resguardado de ese recinto, sino que fortalece una visión sobre el arte, la memoria y el conocimiento de México. “El Anahuacalli es un espacio concebido por Diego Rivera como un lugar donde el arte, la arquitectura y el paisaje dialogan de manera constante. Desde su origen fue pensado como un centro de conocimiento, un sitio donde las piezas prehispánicas que coleccionó a lo largo de su vida pudieran ser estudiadas, comprendidas y compartidas con las generaciones futuras. Esta donación es la continuidad de una idea profundamente arraigada: la de preservar, estudiar y poner en circulación el patrimonio cultural como un bien público, un deseo permanente del muralista mexicano.”
El recinto informó también que la nueva colección sí estará disponible para el público, pues además de su conservación se activará mediante proyectos de investigación, exposiciones y consulta académica.
El arquitecto Mauricio Rocha, encargado de la idea conceptual de la ampliación del Anahuacalli con nuevos edificios que parezcan “flotar y respeten la ecología del lugar”, indicó que este año tiene el compromiso de finalizar el proyecto conceptual para que el próximo año se proyecte su construcción.











