En ese lugar estuvo La Castañeda
Al antiguo hospital siquiátrico le siguieron los grandes conjuntos habitacionales marcados por una falla geológica y la inseguridad
Domingo 22 de marzo de 2026, p. 29
En el terreno donde hace más de un siglo se erigió el hospital siquiátrico más importante del país, hoy se extiende la colonia Lomas de Plateros, en la alcaldía Álvaro Obregón, reconocida por su arquitectura moderna y ubicación estratégica, la cual enfrenta desafíos en materia de seguridad, además de una falla geológica activa que la atraviesa.
Se distingue principalmente por albergar dos conjuntos habitacionales emblemáticos que definen su identidad urbana: Lomas de Plateros y Torres de Mixcoac, construidos entre 1964-1968 y 1974-1976, respectivamente. El primero fue concebido como unidad de interés social en el marco de la política de vivienda promovida durante el auge de la Alianza para el Progreso –programa estadunidense de apoyo económico y social en América Latina–, consolidándose como uno de los proyectos habitacionales más representativos de su época.
Los recursos se canalizaron por medio del gobierno y fueron gestionados por el entonces Fondo Bancario y de Descuento a la Vivienda para atender la creciente demanda habitacional de las clases trabajadoras y de los sectores medios.
Por su parte, Torres de Mixcoac es considerada una joya arquitectónica y un ejemplo destacado del urbanismo moderno funcionalista, diseñado por el arquitecto Abraham Zabludovsky, con la colaboración de Mathias Goeritz, quien aportó su sello con elementos escultóricos que integran arte y vivienda que otorgan singularidad al conjunto.
Entre sus residentes destacados estuvo Alberto Ángel El Cuervo, reconocido tenor y cantante de música ranchera; asimismo, vecinos hablan sobre presuntas manifestaciones paranormales, como lamentos.
Hace dos años, tras los microsismos registrados en la zona, se informó de la existencia de la falla Plateros-Mixcoac, que atraviesa parte de la colonia y ha dañado algunas viviendas.
Los conjuntos habitacionales, junto con un Walmart, la Escuela Nacional Preparatoria 8 Miguel E. Schulz de la UNAM y el Centro Deportivo, Ecológico y Cultural Plateros ocupan el predio donde estaba el Manicomio General La Castañeda, inaugurado en 1910 por Porfirio Díaz, proyecto que estuvo a cargo de su hijo del mismo nombre y simbolizó la entrada del país a la modernidad científica. El siquiátrico operó hasta 1968.
La fama del lugar
El también llamado “palacio de la locura” fue construido en la superficie de una antigua hacienda dedicada a la producción de pulque, de la cual heredó su nombre; estaba distribuido en diversas secciones: el área “de los distinguidos”, que albergaba a enfermos de primera clase, sin tomar en cuenta sus padecimientos; la de observación, en la que se recibía a indigentes y “pensionistas de segunda y tercera clase”.
Otra zona se destinó a toxicómanos, mientras la de “los peligrosos“ alojaba a personas violentas y presos. Además, existieron áreas específicas para personas con epilepsia.
Dentro de las instalaciones había áreas de juego, talleres, biblioteca, escuela, enfermería, electroterapia y una sala de cine donde se proyectaban películas de Charles Chaplin y Harold Lloyd.
Sin embargo, con todo y su arquitectura de influencia francesa, se revelaron el trato cruel y las pésimas condiciones que sufrían sus pacientes. La indignación de los familiares los impulsó a demandar atención ante las autoridades por las malas prácticas, tratamientos dudosos y abusos.
En 1965, al hacerse pública la situación precaria de los pacientes, se puso en marcha la llamada Operación Castañeda, que consistió en demoler el inmueble y trasladar a los enfermos a distintos hospitales de la ciudad. Sin embargo, no fue sino hasta el 27 de junio de 1968, pocas semanas antes de los Juegos Olímpicos, cuando la historia del lugar llegó a su fin. El presidente Gustavo Díaz Ordaz supervisó el traslado de los internos a seis nuevas instituciones, entre ellas el hospital Fray Bernardino y el Doctor Samuel Ramírez Moreno.
La Castañeda fue demolida casi en su totalidad; se conservó únicamente la fachada del antiguo edificio de servicios generales, la cual fue trasladada piedra por piedra hasta Amecameca, estado de México, para preservar este fragmento histórico.
La zona la delimitan el Anillo Periférico Adolfo López Mateos, las avenidas Revolución y Centenario. Lomas de Plateros cuenta con áreas verdes y su ubicación céntrica la convierte en un punto bien conectado con el transporte público, lo que facilita la movilidad de sus miles de habitantes; de acuerdo con los residentes, “es una gran ventaja vivir en este lugar”.
No obstante, la unidad habitacional Lomas de Plateros ha enfrentado problemas de inseguridad y abandono. Por eso, el Congreso de la Ciudad de México ha solicitado a la alcaldía revisar la barda perimetral para proteger a los vecinos y conservar el valor patrimonial del conjunto, afectado por el deterioro de áreas comunes y deficiencias en el mantenimiento de la estructura.











