Crisis por la ofensiva de Israel ensombrece celebraciones antes del final del Ramadán
Sábado 21 de marzo de 2026, p. 22
Jerusalén. La Junta de Paz para Gaza busca un acuerdo entre “todos los mediadores” para la reconstrucción del enclave palestino, condicionado al desmantelamiento del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y otros grupos armados del enclave, informó el director ejecutivo del organismo, Nickolai Mladenov.
Mladenov, diplomático búlgaro y ex enviado de Naciones Unidas para Medio Oriente, señaló que el acuerdo “está ahora sobre la mesa” y “requiere una elección clara: el desmantelamiento completo por parte de Hamas y de todos los grupos armados, sin excepciones ni concesiones”.
El director de la Junta de Paz, creada por el presidente estadunidense, Donald Trump, para realizar el seguimiento al alto el fuego y la reconstrucción de la franja, instó a quienes tienen la responsabilidad a que “tomen la decisión correcta para el pueblo palestino”.
En tanto, las celebraciones del Eid al-Fitr, que marcan el fin del Ramadán, se ven ensombrecidas para los palestinos debido a la crisis económica provocada por la guerra de Israel contra el territorio costero.
Las familias palestinas buscan maneras para mantener las tradiciones, a pesar de las dificultades y carencias, y preparan los alimentos y dulces para el Eid al-Fitr, o fiesta de ruptura del ayuno, que marca el fin de las celebraciones en el mes sagrado de los musulmanes.
Samira Touman, de 60 años y madre de siete hijos, se mueve entre bandejas de galletas kaak y maamoul, dándoles los últimos toques antes de hornearlas. La madre amasa y su hija forma bolitas con pasta de dátiles mezclada con sésamo para rellenarla. Luego introducen las piezas en un horno encendido con leña; afirman que esta es la parte más difícil debido a la falta de gas.
“Es cierto que no estamos celebrando a lo grande como antes de la guerra, cuando solía trabajar y hornear hasta el amanecer el día del Eid”, asegura Samira al medio Al Jazeera.
Tel Aviv prohíbe el acceso de palestinos a Jerusalén
En Jerusalén, por primera vez desde 1967, las autoridades israelíes prohibieron el acceso de los palestinos a la vieja ciudad donde se encuentra la mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del islam. El líder islámico palestino, Ekrima Sa’id Sabri, quien también es predicador de la mezquita, emitió una fatua en la que instó a que las oraciones del Eid se realicen fuera de Al-Aqsa, en el lugar más cercano posible al sitio.
Khaled Zabarqa, abogado de Sabri, manifestó que esta restricción es parte de la estrategia israelí “para impulsar sus planes de judaización en la mezquita de Al-Aqsa”, en declaraciones al medio Middle East Eye.
La mezquita de Al-Aqsa, que los judíos consideran el Monte del Templo y el lugar más sagrado del judaísmo, ha sido durante mucho tiempo un punto álgido de tensión en Jerusalén Este ocupado.
La ONG Human Rights Watch solicitó a Hungría que arreste al primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, quien podría visitar ese país hoy, con el argumento de que las autoridades húngaras están obligadas a detenerlo pese a que hayan anunciado su retirada de la corte en abril del año pasado.











