Sábado 21 de marzo de 2026, p. 17
Cancún, QR., La 89 Convención Bancaria cerró ayer tras desahogar una apretada agenda que se prolongó más de lo usual. Los tres días de actividades estuvieron marcados por las peticiones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a un sector criticado por no salir de su zona de confort, en la que obtiene ganancias récord prácticamente sin riesgo. También hubo reuniones con funcionarios de Estados Unidos para tratar disposiciones en materia de lavado de dinero y mesas con legisladores mexicanos.
En la aparente normalidad de un acto que año con año se apega a sus protocolos tradicionales, llamó la atención que en la comitiva que acompañó a la Presidenta a su reunión con los banqueros estuviera Jesús Seade, embajador en China y quien encabezó el equipo de negociadores del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) como representante del equipo de transición del entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
Con la revisión del T-MEC encima, el gobierno chino ha manifestado preocupaciones sobre un posible cambio de postura” de México hacia la inversión asiática.
Seade fue visto en una intercambio con Roberto Velasco, subsecretario de América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, justo al cierre de una reunión que este año recibió a la presidenta Sheinbaum en un tenor muy distinto al de 2024, cuando el gremio banquero apenas respondió a la entonces candidata.
Inversión, digitalización y acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas marcaron la agenda de esta convención, al igual que el Plan México y el Plan de Infraestructura para el Bienestar, que requiere 5 billones de pesos para lograr sus metas mínimas.
El auditorio ya no veía a una candidata que pretendía exponer su proyecto de gobierno, sino a una mandataria que llamaba: “Trabajemos juntos en los temas en que sí estamos de acuerdo”.











