La producción ofrece un estudio multidisciplinario para entender la importancia histórica del recurso
Viernes 20 de marzo de 2026, p. 5
El estudio de la sal y de las salineras es el resultado de una mirada multidisciplinaria no sólo por la forma en que se produce actualmente, sino por los antecedentes arqueológicos, históricos y antropológicos dejados por los antiguos asentamientos mesoamericanos.
En ello, repara el breve video La producción prehispánica de la sal en Zapotitlán Salinas, Puebla, que difunde el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con el fin de dar un acercamiento a la manufactura de este mineral en esa región.
Con acompañamiento del arqueólogo Blas Castellón Huerta, investigador de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH, en el video se indica que Zapotitlán Salinas es una población, no obstante, el término se extiende a todo el valle.
Esta área, explica el investigador –merecedor de la medalla al mérito a la investigación arqueológica Alberto Ruz Lhuillier–, es una región desértica, árida, con muchas cactáceas y con una parte importante de la reserva de la biosfera de Tehuacán-Cuicatlán.
“La sal es un tema arqueológico importante para las culturas antiguas que no podían vivir sin ella; es indispensable para el consumo humano, para tener energía, para dar más sabor a los alimentos”, señala en el video.
Usos rituales y medicinales
Agrega que la sal también es muy importante desde el punto de vista ritual y medicinal, a la par de que es un bien escaso y estratégico que se manejó mucho en la antigüedad y en todo el mundo, siendo Zapotitlán Salinas un lugar especial.
“Se trata de un trabajo interdisciplinario, multidisciplinario; no podemos hacer sólo arqueología para entender, por ejemplo, cuáles son los aspectos críticos de la producción de sal en la antigüedad, pues necesitamos saber cómo son actualmente, así como acercarnos a los salineros, quienes nos ilustraron en los pasos necesarios para producirla hoy día”, refiere Blas Castellón.
Acota que además de saber la actualidad de los procesos en esta región, son igual de importantes los vestigios arqueológicos que se conservan, pues éstos indican que había otros métodos que se emplearon en el pasado.
“Ahí tuvimos un intercambio muy interesante con los salineros, porque ellos valoran también las posibilidades, junto con los arqueólogos, y entonces hicimos etnografía, arqueología, antropología e investigación histórica”, destacó el arqueólogo formado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Indicó que la sal se volvió un bien y un valor de intercambio, sobre todo desde el Posclásico, entre 900 y 1521, cuando se hacían panecillos o pequeños piloncillos de sal que fueron intercambiados a largas distancias en toda la región de la Mixteca y hasta el centro de México.
“Eso, junto con los aspectos rituales y medicinales, hacen de la sal algo muy importante para el comercio, pues siempre han ido juntos en toda la historia de la humanidad”, sentenció el especialista, quien por décadas ha estudiado la producción salinera de esta región en Tehuacán, además de registrar más de 150 sitios prehispánicos en la zona.











