Tenía entre 15 y 17 años // Estaba acompañada por el cadáver de un bebé de dos meses de nacido
Viernes 20 de marzo de 2026, p. 4
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que el Proyecto Tlatelolco, el cual ha explorado contextos funerarios en los años recientes, arrojó detalles sobre el hallazgo de una ofrenda en el estacionamiento del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), que fue parte del salvamento arqueológico realizado en 2023.
Se trataría de los entierros de una mujer, de 15 a 17 años, acompañada por figurillas femeninas, platos, cajetes, malacates y un bebé de dos meses de nacido, aproximadamente; especialistas consideran que ahí se veneraba a las cihuateteo, mujeres que alcanzaban el estatus divino al fallecer en el alumbramiento.
“La labor de parto era considerado una batalla contra la muerte, donde el recién nacido era un trofeo. La mujer luchaba por la perpetuidad del linaje al igual que un guerrero. Quienes morían al dar a luz se transformaban en un ser divino para residir en la casa del Sol, en la parte occidental del cielo, en coincidencia con la orientación del templo donde se localizó la ofenda”, comentó Salvador Guilliem, director del proyecto.
Él junto, con la antropóloga física Miriam Angélica Camacho Martínez, señala que los tlatelolcas contaban con parentesco por ambas líneas, por lo que no era de extrañarse que los análisis indicaran que la madre tenía anomalías congénitas asociadas con la endogamia, por ejemplo, dens invaginatus (diente sobre diente), malformación en dentina y esmalte, y presencia de una fusión en la primera vértebra.
Tres inhumaciones más
Los análisis patológicos del neonato son vinculados a una deficiencia nutricional desarrollada por la madre, como el escorbuto, que puede ser resultado de la dieta exclusiva del maíz. “La mujer murió durante o después del parto por sepsis (reacciones periostales), al igual que el recién nacido, lo cual está indicada por su descubrimiento al pie de la estructura, en conmemoración al templo, posiblemente asociado con Cihuapipiltin (mujer preciosa)”, concluyen.
Además del Proyecto Tlatelolco, donde se ha estudiado la unión de madre e hijo después de la muerte, los investigadores exponen el descubrimiento, realizado entre 2022 y 2025, de los restos de tres mujeres inhumadas cada una con un neonato en el gran basamento del recinto sagrado prehispánico que fue ocupado como fosa común ante la elevada mortandad causada por la epidemia de cólera en 1833.
Dichos entierros pertenecen a mujeres de entre unos 25 y 39 años, y los neonatos con un aproximado de 30 semanas de vida, excepto uno que contaba con 38 semanas, por lo que es probable que haya llegado a término.
Los hallazgos de los bebés en el regazo de sus madres puede significar que fueron bautizados. “Cuando la partera veía peligro de muerte en el recién nacido, aún estando dentro de la madre, estaba obligada a bautizarlo, incluso si cualquier parte de su cuerpo salía de la cavidad pélvica”, señaló la investigadora.
Camacho explicó que la presencia de hipoplasias del esmalte y marcas de trabajos arduos, además de deficiencias nutricionales, llevan a suponer que las mujeres pertenecían a la población pobre de la Ciudad de México. “Es raro encontrar niños en estas situaciones, ya que existía un lugar especial para ellos. A pesar de la gravedad del cólera, las mujeres fueron colocadas con sus infantes, lo que nos indica la intención de que permanecieran juntos”, finalizó la experta.











