El ataque fue contra grupos criminales, dice
Miércoles 18 de marzo de 2026, p. 26
Quito. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, calificó las acusaciones de su homólogo Gustavo Petro de infundadas, que desvían la responsabilidad hacia la gestión fronteriza del gobierno colombiano y defendió las operaciones militares de su país, enmarcándolas en una ofensiva contra el crimen organizado trasnacional.
“Hoy, junto a la cooperación internacional, continuamos en esa lucha, bombardeando los lugares que servían de escondite para estos grupos, en gran parte colombianos, que su mismo gobierno permitió infiltrarse en nuestro país por descuido de su frontera”, se justificó el mandatario ecuatoriano.
En un tono desafiante, Noboa desmintió que se haya violado el espacio aéreo o el territorio de Colombia: “Presidente Petro, sus declaraciones son falsas; estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”.
Además, criticó la política interna de seguridad de Colombia, al mencionar que mientras Ecuador “limpia” su territorio, en Colombia se les daría espacio a familiares de peligrosos delincuentes como Adolfo Fito Macías, líder de la banda criminal Los Choneros, extraditado a Estados Unidos.
El ministerio de Defensa ecuatoriano también aseguró que las operaciones militares ejecutadas por las fuerzas armadas “se desarrollan única y exclusivamente dentro del territorio ecuatoriano de manera responsable y soberana.
“Nuestro combate está dirigido exclusivamente contra los grupos armados organizados, las economías ilícitas y el narcotráfico”, señaló el ministerio de Defensa.
El 6 de marzo último, esta misma institución, por redes sociales, divulgó un video en el que daba a conocer la operación militar en el cantón Cascales de Santa Rosa, en la provincia fronteriza de Sucumbíos. Según el ministro de Defensa, Gian Carlo Lofredo, en ese campamento bombardeado supuestamente descansaba El Mono Tole, cabecilla de los Comandos de la Frontera, organización criminal colombiana. Luego se supo que en ese campamento no había nadie, que fue desalojado horas antes del ataque militar ecuatoriano.
Sin embargo, los moradores de la zona denunciaron que no hubo un enfrentamiento, sino una emboscada contra jornaleros. Uno de los trabajadores, cuya identidad se protege, relató los abusos sufridos: “Me amarraron de pies y manos y de ahí me colgaron. Me metieron a un tarro de agua, a lo que aguantara”. La Alianza por los Derechos Humanos de Ecuador respaldó estos testimonios y denunció actos degradantes y simulación de ahogamiento.
De hecho, los moradores señalaron que los videos divulgados no correspondían a la fecha del post del ministerio de Defensa, sino que todo eso habría ocurrido el 3 de marzo.
El presidente Daniel Noboa celebró la acción en redes sociales, y afirmó que se destruyó el descanso de El Mono Tole y el “área de entrenamiento para los narcotraficantes”.
No obstante, el periodista de Radio Sucumbíos, Víctor Gómez, constató en el terreno que el “punto cero” era una finca ganadera donde sólo quedaron restos de herramientas de labranza y monturas quemadas. El dueño de la propiedad respondió: “Esto es un montaje para ellos poder justificar el trabajo que están haciendo”.
“Para mí es un falso positivo”, indicó Gómez.
Por su parte, Vicente Garrido, vicepresidente del recinto San Martín, de Sucumbíos, denunció que las familias temen que cualquier hogar sea el próximo objetivo. “Están tomando como campamento las viviendas de la población civil”.











