Estamos “parados” al lado de Washington y Tel Aviv: presidente argentino
Miércoles 18 de marzo de 2026, p. 24
Buenos Aires. Al recordar la explosión en la embajada de Israel en esta capital, ocurrida en 1992 con saldo de 29 muertos y cientos de heridos, el presidente de Argentina, Javier Milei, atribuyó ese ataque “al terrorismo iraní” y aseveró que “dejamos en claro en dónde nos paramos en este momento histórico, en el que Estados Unidos e Israel han decidido ponerle fin al régimen de Teherán, una tiranía que no sólo mantiene cautiva a su población, sino que se ha dedicado a sembrar el terror durante décadas alrededor del mundo”.
El acto se realizó en una plazoleta que fue la sede de la legación. El mandatario consideró que con ese atentado, como el que sufrió también la Administración Mutual Israelita-Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994, “intentaron cercenar, mediante el terror, la claridad moral de nuestro pueblo”.
A pesar de que nunca se aclararon ambos hechos, los atribuyó a la milicia libanesa Hezbollah y a Irán, cuando no existe una sola prueba ni tampoco detenidos.
Milei criticó a los gobiernos que lo antecedieron al subrayar “la declaración de inconstitucionalidad del Memorándum con Irán, que representó otro paso necesario para restablecer el rumbo correcto en la investigación”, declarado bajo su administración.
En realidad este instrumento se creó para continuar el juicio contra Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán, con el que se pretendía investigar a cinco ciudadanos de la república islámica por el ataque a la AMIA. Nunca se aplicó ese documento.
El embajador de Israel, Eyal Sela, expresó que tanto su país como Estados Unidos actúan para impedir que “el plan de Irán avance y luchan contra el terrorismo como instrumento de acción de una dictadura”. Sostuvo que frente a estas amenazas el silencio no es neutralidad, es complicidad, tras agradecer a Milei haber sido “ una voz firme en defensa de la libertad, la democracia, los valores de Occidente. Usted se ha ubicado en el lado correcto de la historia”, enfatizó.
El editorial de un diario iraní advirtió que “Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada”, al añadir que “la república islámica nunca ha considerado al pueblo o al gobierno de Argentina como su enemigo” y añadió que Milei “busca sacrificar los intereses y la conveniencia nacional en el altar de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí”.
El periódico aseveró que Milei ha convertido a Argentina en “el Israel de América Latina” y aseguró que existen grupos que trabajan con el gobierno de Tel Aviv y tienen una importante influencia en los centros de decisión del país, mencionando empresas argentinas que estarían “vinculadas a círculos sionistas que participarían en operaciones de espionaje o apoyo logístico contra Irán”.
En el marco de la caída libre de la “popularidad” de Milei, la ex presidenta Fernández de Kirchner fue trasladada desde su prisión domiciliaria a los tribunales para ser sometida a una indagatoria, que convirtió en un brillante alegato en el que exhibió las debilidades y pruebas inexistentes utilizadas para acusarla en la llamada “causa de los cuadernos”, que toman como base fotocopias de una libreta que ya no existe, y que quienes quieren condenarla han actuado como tribunales mafiosos, en el caso del fiscal Carlos Stornelli y del abogado Claudio Bonadío ya fallecido.
Estableció con datos precisos la falsedad de las pruebas y las maniobras de sectores dedicados al espionaje y la extorsión para tratar de involucrarla montando causas falsas, por lo que Stornelli resultó condenado, pero nunca cumplió prisión y hoy continúa en su cargo.
“Me puedo morir presa, pero creánme que esto se va a terminar”, expresó durante su declaración, en la cual se refirió a campañas mediáticas y redes que vinculan la crisis social que atraviesa el país con su situación judicial.
Aclaró que testificó en calidad de detenida cumpliendo “una muy injusta condena”, al referirse a la causa de obra pública y vialidad, sin una sola prueba por lo cual había sido cerrada y para condenarla por delitos que “nunca” cometió. Cuestionó el accionar judicial y la “judicialización de la política”.
Miles de manifestantes la aclamaron al salir de su prisión domiciliaria y al regreso a la misma en un cálido respaldo a la ex mandataria.











