Espectáculos
Ver día anteriorMartes 17 de marzo de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Cinta aborda el desplazamiento forzado de los pueblos originarios y el racismo que padecen
Foto
▲ Paisajes que formarán parte del documental-ficción Chinámel, de María Luisa Camargo Campoy, proyecto que consiguió un estímulo del Imcine para creaciones de comunidades indígenas y afrodescendientes.Foto cortesía de la cineasta
 
Periódico La Jornada
Martes 17 de marzo de 2026, p. 7

Chinámel, palabra nahua que designa una especie de carrizo similar al bambú, simboliza el material que las personas desplazadas emplean para construir su casa al llegar y tener que adaptarse a un lugar que no es suyo. Chinámel es también el título del documental-ficción de María Luisa Camargo Campoy, uno de los 19 proyectos seleccionados de la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine (Imcine).

El filme, cuyo guion está en la etapa de “escritura”, es en gran medida autobiográfico porque la niña que narra la historia con su particular mirada es la misma realizadora, quien de pequeña vivió el desplazamiento. “Las infancias tienen la posibilidad de adaptarse más rápido a este no territorio de manera concreta porque finalmente sí existe uno”, señala Camargo Campoy, de padre nahua y madre teének.

Chinámel está construido alrededor de la visión de los pueblos a los cuales pertenece la socióloga, con maestría en estudios latinoamericanos y un doctorado y posdoctorado por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Debido a un desplazamiento forzado su familia materna llegó de la zona de la huasteca de San Luis Potosí a la sierra de Hidalgo, donde su madre conoció a su padre.

La cinta girará en torno a la experiencia de no contar con un territorio específico –aunque la identidad de los pueblos se mantiene–, además abordará el racismo que, a su vez, implica violencia.

Conflicto histórico

En la región huasteca el conflicto social es “histórico”, ya que desde la época colonial “era la salida en ese momento para llevar las mercancías hacia el puerto de Veracruz. En el siglo XX, la situación se deriva de los partidos políticos, aunque también estuvo atravesada por épocas en las que predominaban cacicazgos que se disputaban el territorio.

“Ahora su descendencia es parte de los diferentes partidos políticos que siguen peleando el espacio para sus arcas. También es evidente que hubo personas que llegaron a habitar el territorio ‘para mejorar la raza’, lo que implicaba una cuestión de blanquear desde lo racial. Los pueblos que allí habitaban son los que han tenido que moverse”.

Camargo Campoy anota que “es algo real, está documentado. Hay datos, nombres de caciques y se explica cómo utilizaron la violación sexual ‘para mejorar la raza’. La familia de mi madre teének, que fue la que se desplazó, lo vivió. Tengo tías de piel clara que no fueron reconocidas, lo que refleja la mirada desde los mismos pueblos”.

–Hoy se habla mucho de los pueblos originarios. ¿Manifestarse como tal crea prejuicios?

–Claro, en el entorno donde viví durante mi primera infancia, que es donde está mi pueblo y tengo un vínculo, decirlo era algo vergonzoso. La intención era quitarnos toda esta identidad porque la referencia que teníamos en frente era la vida cotidiana, la escuela, donde estaba la persona blanca, la niña de ojo claro y yo con mi piel morena y mi físico. Nos confrontábamos porque la que sacaba dieces era yo, pero a otra niña, sólo porque era blanca, le ponían el 10.

“Me llevaban a los concursos, primero municipales y después estatales. Nunca gané primer lugar, siempre el premio era para el niño blanco, aunque era evidente que no había ganado. Eso genera una situación a nivel comunitario, en el sentido de decir: ‘no soy teének, no soy nahua’, o me quedo acá resistiendo frente a un entorno que sé es adverso, pero que me da una fortaleza histórica. De todo esto es de lo que trata el largometraje, aunque sobre todo es esta idea de migrar de este espacio, ante este pueblo indígena, para que tu casa deje de ser de chinámel y se convierta en una construida con material”.

Chinámel es el primer documental de Camargo Campoy. “Me he dedicado más que nada a la investigación académica, pero hice el doctorado en análisis de productos audiovisuales desde una mirada antirracista, desde mi propio lugar. Analicé el humor que, se dice, representa a los pueblos, pero no es así. Cuestiono personajes como la India María en México, la paisana Jacinta y la chola Chabuca, estos dos últimos de Perú, es decir, varios de América Latina. Y siempre tuve la espinita en cuanto a lo audiovisual”.

Camargo Campoy pretende filmar en lo que considera su “pueblo” en Hidalgo: la comunidad de Mecapala, en el municipio de Xochicoatlán. También en Ecatepec, estado de México, donde nació durante una estancia de sus padres y de donde salió a los tres años de edad.

En cuanto al proyecto, reconoce que ha sido “complicado, muchos sentimientos y emociones, pero a esta edad ya los puedo manejar”.