Domingo 15 de marzo de 2026, p. 4
Historia, movimiento, títeres, música y paisajes sonoros convergen en un escenario que despierta asombro e invita a perderse en mundos inesperados: El tren matraca, coproducción de En Su Tinta Producciones y AlMa Arte Escénico.
Pensada para niños, pero capaz de atrapar también a los adultos, la creación de María Sánchez y Alberto Lomnitz propone un espacio híbrido y luminoso, donde el juego, los vínculos afectivos y las sorpresas generan una experiencia escénica intensa.
La obra se presenta en el teatro El Galeón Abraham Oceransky, del Centro Cultural del Bosque.
En entrevista con La Jornada, Alberto Lomnitz destacó la dimensión colectiva del proyecto. “Este montaje es un trabajo de equipo. Combinamos lenguajes con los de creadores de lujo en música, títeres y coreografía.
“Ofrecemos un espectáculo amplio, especialmente para quienes llegan por primera vez al teatro. No rechazamos lo audiovisual; lo incorporamos como parte del juego simbólico y teatral, fundamental en el desarrollo de los niños.”
Luces, color, sonidos y gestos dan vida a un espacio donde todo es juego y asombro. Durante la función, los asistentes se involucraron en cada transformación del escenario y en la aparición de los personajes.
La historia narra el primer viaje de María con su madre a bordo del tren Chepe, que atraviesa la Sierra Tarahumara, rumbo a la casa de la abuela. Una gran pantalla recrea a los pasajeros y la ruta del tren, mientras los gestos de los intérpretes evocan a los pueblos originarios, sus lenguas y su vínculo con el territorio.
Marionetas de animales, como mariposas, liebres, gavilanes y serpientes, acompañan el trayecto y condensan una poética donde, según uno de los diálogos, “la tierra se te pega porque no quiere que te vayas”.
Rarámuri, o más propiamente ralámuli, ‘pies ligeros’, surge como referencia cultural. El diseño sonoro refleja la diversidad de Chihuahua mediante grabaciones de campo y el uso de instrumentos como el chapareque, recuperado hace una década, que aporta identidad y raíz desde la escucha.
María Sánchez explicó que la trama surge de su primer viaje con su madre, momento que la marcó profundamente. “Confío en que nos conecta el asombro. Son instantes que nos acompañan toda la vida y permiten experimentar la naturaleza, la aventura y el aprendizaje.”
Añadió que la experiencia genera un punto de encuentro entre generaciones: “Permite que los adultos revivan aquel instante, mientras los niños descubren su propia aventura”.
Para ambos creadores, el tren es un espacio donde se entrelazan imaginación, aprendizaje y vínculos afectivos. “Lo más importante es acercarnos a las infancias con respeto, y mostrarles que el teatro es un espacio para jugar, explorar y crear juntos”, concluyeron.
El elenco, integrado por María Sánchez, Paulina Soto Oliver, Anaí Zúñiga Pérez, Susi Estrada y Diego Santana, combina precisión técnica con sensibilidad para transmitir el vínculo madre-hija y el encuentro entre culturas.
Anaí Zúñiga, actriz rarámuri originaria de Chihuahua, aporta un conocimiento vivo de su comunidad, mientras Diego Santana, como maquinista, conduce el viaje. Ricardo Lomnitz interpreta la música original.
Al finalizar la función, algunos espectadores manifestaron su entusiasmo y comentaron que esperan una continuación en una segunda entrega.
Las funciones de El tren matraca son los sábados y domingos a las 13 horas en el teatro El Galeón Abraham Oceransky, del Centro Cultural del Bosque (CCCB), en Reforma y Campo Marte. Los boletos cuestan 150 pesos (adultos) y 80 pesos (niños). La temporada concluirá el 19 de abril.











