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Falleció el filósofo Jürgen Habermas, “educador público” de los alemanes

Es considerado uno de los pensadores más importantes del siglo XX //En 1999 visitó México invitado por el escritor José María Pérez Gay y dio una entrevista a La Jornada

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▲ El filósofo alemán Jürgen Habermas en Königswinter, cerca de Bonn, Alemania, en una foto de noviembre de 2006.Foto Ap
 
Periódico La Jornada
Domingo 15 de marzo de 2026, p. 2

El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas (1929), uno de los más grandes pensadores del siglo XX y sucesor de los fundadores de la Escuela de Fráncfort, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, falleció ayer a los 96 años en la ciudad de Starnberg, Alemania, informó en un comunicado su editorial, Suhrkamp.

La pandemia de covid, la guerra de Ucrania y el conflicto en Medio Oriente lo mantuvieron ocupado en los últimos años de su vida. Para muchos, Habermas fue el filósofo cuyo trabajo académico parecía “cargado de presupuestos y difícil de entender”, pero también fue el intelectual que intervenía en debates públicos de actualidad.

A lo largo de siete décadas, sus intervenciones públicas –desde las críticas mordaces al pensamiento fascista en los años 50 hasta las advertencias más recientes contra el resurgimiento del militarismo y el nacionalismo– guiaron a Alemania en momentos críticos.

La obra teórica del filósofo y sociólogo giró desde los años 70 en torno al discurso mediante el cual una sociedad puede ser organizada de forma democrática.

Philipp Felsch, autor de la biografía El filósofo, afirmó que Habermas se convirtió en una especie de “educador público” de los alemanes de la posguerra, a partes iguales esperanzado y escéptico sobre su capacidad para mantener una democracia liberal.

El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente Frank-Walter Steinmeier rindieron homenaje al filósofo y lo recordaron como uno de los ideólogos más destacados del pensamiento democrático contemporáneo, reportó la agencia Reuters.

En palabras de Merz, Habermas acompañó los acontecimientos políticos y sociales con visión de futuro y grandeza histórica. “Su agudeza analítica marcó el discurso democrático mucho más allá de las fronteras de nuestro país, y actuó como faro en un mar embravecido”.

El canciller expresó que su obra sociológica y filosófica marcaron a generaciones de investigadores y pensadores. “Para nuestra comunidad, la incisividad intelectual y la liberalidad de Habermas eran insustituibles: su palabra era a la vez referente y desafío”.

Steinmeier destacó que Habermas “nos enseñó el ethos del discurso democrático y sentó las bases de la emancipación del ser humano como objetivo inalienable. Este intelectual contribuyó de manera decisiva a que, tras la Segunda Guerra Mundial, la República Federal de Alemania se abriera intelectualmente a la cultura política de Occidente, allanando así el camino hacia una democracia consolidada. Nuestro país le debe infinitamente mucho”.

En 1999, el filósofo alemán visitó México a invitación del diplomático y escritor José María Pérez Gay. Durante su estancia, en una entrevista con La Jornada, Habermas propugnó por un instrumento crítico para analizar los fenómenos que enfrentamos en la vida pública dominada por los medios masivos de comunicación.

Opinó que “la teoría en torno a la industria cultural desarrollada en los años 40 no ha tomado en consideración cierta ambivalencia en la cultura de masas. En esa diferenciación entre lo que suele llamarse la cultura altamente desarrollada y la cultura masiva, en los años recientes, a la luz del posestructuralismo, se detectan efectos no sólo de tutelaje sino también, hasta cierto grado, movilizadores y, en consecuencia, mayor politización”.

En su visita al país, el pensador habló del problema de la legitimación en el capitalismo tardío y observó dos modelos: “uno en el cual es el electorado el que maneja a la sociedad por medio de sus decisiones; el otro modelo sería uno que me parece más realista y en el cual el poder administrativo es el que maneja al electorado y a la sociedad.”

Argumentó que “el Estado intervencionista se ha concentrado en un subsistema dirigido por el poder y los procesos de legitimación han pasado tanto a un segundo plano que se recomienda modificar también la idea normativa de la autorganización de la sociedad. Éste es el concepto clave de todas las teorías de la democracia”.

Trayectoria académica

Las obras principales de Habermas surgieron en Fráncfort, donde comenzó su carrera en la década de 1950 en el Instituto de Investigación Social junto a Theodor W. Adorno. En 1961 se doctoró en Marburgo con la obra La transformación estructural de la esfera pública.

Tras unos años en la Universidad de Heidelberg, en 1964 asumió la cátedra de Filosofía y Sociología de Max Horkheimer en la Universidad de Fráncfort. De su conferencia inaugural surgió en 1968 el libro Conocimiento e interés (1968). Durante la revuelta estudiantil de esa época, Habermas fue percibido como un partidario del movimiento, aunque rechazó su radicalización.

En 1971 se trasladó a Starnberg, cerca de Múnich, donde dirigió hasta 1981 el Instituto Max Planck para la Investigación de las Condiciones de Vida del Mundo Científico-Técnico. En su último año publicó su obra principal, Teoría de la acción comunicativa, donde diseña un manual de acción para la sociedad moderna y emprende un intento de reconciliar al socialismo con la democracia.

Nacido el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf, el filósofo vivió la Segunda Guerra Mundial en su juventud. La experiencia desencadenó su enorme politización y sentó las bases de su compromiso con la democracia, opinó su biógrafo Stefan Müller-Doohm.

Para Müller-Doohm, Habermas “abandonó una y otra vez el espacio protegido de la universidad para asumir el papel de participante combativo en los debates y, de este modo, influir en la historia de la mentalidad de este país”.

Encarnaba el papel del intelectual político “prácticamente en persona”, apuntó el filósofo Roman Yos: “Siempre que la situación de los ánimos nacionales o el presente y el futuro de Europa parecían ir mal, se podía contar con su intervención pública de gran repercusión”.

Según los conocedores de su obra, siempre han estado presentes una visión positiva del ser humano y la fe en el poder de la razón, en la fuerza del mejor argumento.

Con motivo de su aniversario 80, Habermas cedió su archivo a la Universidad de Fráncfort, y desde su cumpleaños 85, los documentos se encuentran a disposición de los investigadores.

Los años en Fráncfort fueron “la época más satisfactoria de mi vida académica”, afirmó en una conferencia en su antigua universidad un día después de cumplir 90 años. Habermas fue aclamado como estrella pop. Unos 3 mil oyentes escucharon sus palabras, y la conferencia se retransmitió a cinco salas, detalló la agencia Reuters.

En su vejez, que pasó a orillas del lago de Starnberg, se pronunció sobre cuestiones políticas, como la guerra de Kosovo, la investigación sobre el cerebro o los conflictos religiosos. Una característica de su discurso oral era la dificultad para hablar debido a una fisura palatina congénita.

Al pensador sobreviven sus hijos Tilmann y Judith. Su tercera hija, Rebekka, historiadora de la edad moderna, falleció en 2023.

(Con información de Dpa, Reuters, Ap y Europa Press )