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La cocina prehispánica pervive y nunca desaparecerá, asegura historiador
 
Periódico La Jornada
Martes 10 de marzo de 2026, p. 5

“La cocina prehispánica nunca se va a acabar: en las casas sigue habiendo metates y molcajetes, y seguimos utilizando tortillas, tamales y atoles para alimentarnos”, afirmó el historiador José Luis Curiel Monteagudo, autor del libro La cocina azteca-mexica, investigación sobre la alimentación de los pueblos mexicas precoloniales.

“Si vamos al mercado vemos cazuelas llenas de nopalitos y otras plantas prehispánicas. Si nos asomamos a los puestos del Metro, hallaremos tamales y atoles”, señaló.

Aunque reconoció que los alimentos industrializados han ganado presencia en la dieta contemporánea –“ahí tienen los elotitos tiernos envasados, que son sabrosos”, ejemplificó–, insistió en que la base alimentaria del país mantiene raíces profundas.

“No creo que la cocina prehispánica se acabe nunca, es nuestra base de alimentación”, subrayó.

En entrevista con La Jornada, Curiel Monteagudo explicó que el libro surgió de su interés por la antropología y arqueología, lo que lo llevó a adentrarse en el estudio de las culturas prehispánicas. Más adelante, durante su participación en la creación de la carrera de gastronomía, en la Universidad del Claustro de Sor Juana, se especializó en el tema.

“Exploraba libros de historia y antropología, reuní mucha información y comencé a escribir libros, como Los virreyes y virreinas golosas de la Nueva España o La mesa de Hernán Cortés”, agregó el autor.

La cocina azteca-mexica, publicado por Editorial NUN, está organizado en siete capítulos. “Este estudio parte de los ingredientes autóctonos indígenas, los utensilios encontrados por los arqueólogos y las crónicas del siglo XVI, tomadas con extrema precaución”, refirió.

En el apartado La maravilla de la milpa se destaca la contribución del policultivo, que por medio de productos como el chile, la calabaza y los frijoles, sentó las bases de la alimentación del mexicano actual. También, pone énfasis en el papel de los insectos, considerados por especialistas fuente de alimentos de alta calidad.

Una de las partes más atractivas del libro es el recetario de cocina mexica que viene al final, que recupera recetas, técnicas e ingredientes de ese pueblo.

En la presentación del libro estuvieron, además de Curiel, Robert Arthur Bye Boettler, María Edelmira Linares Mazari y Miguel Ángel Cerón Ruiz, quienes destacaron la minuciosa investigación del autor.

“El legado más importante de los mexicas para la humanidad fue su cocina derivada de su rica tradición agrícola basada en originales sistemas de siembra”, concluyó el historiador.