Apenas 12 por ciento de escuelas y facultades de la UNAM han sido encabezadas por ellas // Secretaria general reconoce trabas de género
Lunes 9 de marzo de 2026, p. 6
La primera secretaria general en la historia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Patricia Dávila Aranda, afirma que dentro de esta institución ha sido difícil escalar en los puestos directivos y “sigue sin ser fácil en algunos ambientes, porque siempre tenemos que demostrar un poquito más”.
No obstante, está convencida de que la máxima casa de estudios tendrá su primera rectora, porque hay mujeres muy sobresalientes con la capacidad de dirigirla.
–¿En la UNAM va a haber una rectora? –se le preguntó.
–Creo que la habrá, y va a ser relativamente pronto. Hay muchísimas mujeres preparadas y con experiencia que pueden llegar a ese nivel y desempeñar un gran papel.
El siglo pasado, entre 1945 y 2000, la Junta de Gobierno designó a sólo 38 mujeres como directoras de escuelas, facultades e institutos, mientras en lo que va del presente siglo suman 75.
La ex directora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, quien fue la primera y única que duró ocho años en dicho cargo (2012-2020), destaca que la participación de las mujeres en el ámbito docente, de investigación, administrativo y estudiantil ha crecido en número, pero “el que hayamos muchas, no quiere decir más”; también se debe hacer un análisis cualitativo de la importancia de su presencia, así como su participación en la toma de decisiones.
Camino sinuoso
Con más de 40 años de trayectoria en la universidad nacional, Dávila Aranda conoce de primera mano la evolución de las mujeres en la máxima casa de estudios y asegura que el camino ha sido sinuoso y no está del todo plano; aún hay trabas de género que no se han logrado disolver.
Cifras de la propia institución indican que a lo largo de la historia de la universidad, han sido mujeres sólo 12.6 por ciento de responsables de escuelas y facultades.
En el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), hasta 2022 se tenían registrados 22 mil 99 hombres y 14 mil 35 mujeres. Eméritos varones eran 370 y mujeres 78.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la secretaria general de la UNAM comenta que la participación de las mujeres en todos los ámbitos universitarios sigue siendo una lucha, como ocurre en todos los sectores del país.
“Aquí seguimos teniendo problemas, nadie lo niega. Hay cosas que siguen pasando que no deberían ocurrir y que cada vez tenemos más cuidado en tratar de prevenir con justicia y dureza”, manifiesta.
Violencias persistentes
Un ejemplo, añade, es el acoso que sufren las alumnas y que viene de sus parejas; “eso es muy preocupante” porque se pensaría que las nuevas generaciones han cambiado, pero no es así, “siguen siendo muy violentos”.
Considera que son procesos muy largos y todavía se debe trabajar duro para eliminar la violencia y para que el liderazgo de las mujeres dentro de la máxima casa de estudios tenga mayor presencia, pues en facultades como la de Ingeniería aún es más notorio el dominio de los varones.
Cambios radicales
En entrevista con La Jornada, la investigadora emérita, bióloga y doctora en ciencias revela que ha tenido momentos “dificilísimos” al ser nombrada en un puesto donde muy pocos estaban de acuerdo y “eso nos ha pasado a todas, no me estoy haciendo la víctima”.
Recuerda que en 2012, cuando fue designada directora de la FES Iztacala, sólo había cinco directoras de escuelas y facultades, el resto eran hombres, por lo que “era muy duro lidiar en comités y consejos con el grupo dominante”, pero esto ha cambiado “radicalmente”. Cada vez hay más mujeres, “y no están ahí sentadas como palos; hablan, discuten, proponen y dicen en qué sí y en qué no están de acuerdo”, por lo que ser mujer en la UNAM ya no es un obstáculo.
“Hay problemas, sí, no todo es miel sobre hojuelas, pero hoy las mujeres nos sabemos defender y lo hacemos muy bien.”











