La autora cumplió 80 años ayer // Alista la publicación de Poesía mística de la India, que recorre 13 siglos de creación
Sábado 7 de marzo de 2026, p. 5
La poeta Elsa Cross, quien ayer cumplió 80 años, desarrolla un monumental proyecto materializado en libros que indagan en la gran literatura de Oriente y la acercan a México. En próximas fechas publicará Poesía mística de la India, que recorre 13 siglos de creación en ese país.
En entrevista con La Jornada, la crítica literaria comentó que su objetivo es “dar a conocer una literatura extraordinaria que conocemos muy poco aquí. Yo quisiera haber conocido las nueve lenguas, más muchos dialectos, que hubiera necesitado para hacer traducciones directas en español.
“Tuve que conformarme con hacer traducciones indirectas del inglés y el francés. Aunque llegan a ser, como decía don Alfonso Reyes, traducciones nietas, la poesía es tan buena que se sostiene de todas maneras, aunque sea la traducción de la traducción.”
Alrededor de las ocho décadas de vida de Cross (CDMX, 1946) se realizarán actividades en reconocimiento a su trabajo. El pasado jueves la escritora presentó su poemario Tu otro nombre en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde se realizó también una lectura de poesía en homenaje.
El próximo lunes, la poeta y el historiador Javier Garciadiego impartirán la conferencia La travesía poética de Elsa Cross: A 80 años de su nacimiento. Será transmitida, a las 17 horas por las páginas de Facebook de la Coordinación Nacional de Literatura y de la Capilla Alfonsina. Además, el 14 de marzo, la autora recibirá el Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco 2026.
Modesta, Cross mencionó que no siente nada de cumplir 80 años: “no creo que sea un mérito especial estar cumpliendo años. Los cumple uno quiera o no, haga lo que haga. Agradezco mucho estos reconocimientos y el premio que voy a recibir. Me dan mucho gusto y los recibo como regalos de cumpleaños casi”.
Elsa Cross contó que su título Poesía mística de la India es una antología de lo escrito en ese tenor “desde el siglo VI hasta el XVIII, que abarca 32 poetas, hombres y mujeres. Se conocen algunos, sobre todo Kabir y Mirabai, pero no a los demás. Son muchos y son extraordinarios.
Adelantó que entre los escritos “hay visiones muy diferentes acerca de la mística. Algunas muy cercanas a místicos occidentales, como pueden ser San Juan de la Cruz, San Francisco de Asís y otros, así como expresiones totalmente de allá”.
La primera parte del título de marras, relató la también traductora, es La locura divina: Poetas místicas de la India (Ediciones Era). Ahí reunió obras de ocho mujeres, “bastantes, teniendo en cuenta que en esos siglos era frecuente que fueran analfabetas, no sólo en India, sino en muchos lados. Son figuras extraordinarias, de una valentía enorme porque en muchos casos tuvieron que desafiar a sus familias, su sociedad, su ámbito religioso; incluso, para seguir esa vocación.
“Dejaron sus casas, maridos, lo que fuera; ninguna tenía hijos (no lo habrían hecho, quizá) para llevar una vida de ascetas errantes, mendigando para comer lo que fuera. Una de ellas era princesa, que podía haber tenido todo en su palacio.”
Refirió una duda que le quedó tras explorar a esas autoras: “¿qué fue peor? ¿Dejar todo, o la que decidió obedecer las leyes de la familia y de la religión y se quedó a servir al marido, que era violento, desagradable y tonto? No sé. ¿Si las que enfrentaban alacranes y víboras en una cueva donde vivían, o la que tenía que vivir con el alacrán del marido?”
La ganadora de los premios Poesía Aguascalientes 1989 y Xavier Villaurrutia 2007 remarcó: “con esto quería decir que fueron muy valientes, porque para las dos cosas, una u otra, de verdad se necesita valentía”.
Un tercer volumen vinculado es El Lejano Oriente en la poesía mexicana, en la que abordó a poetas mexicanos que escribieron sobre “el Gran Oriente, o sea, India, China, Corea, Japón, Tailandia, Burma. Todo el extremo Oriente. Fue un libro muy extenso, mucho más de lo que esperaba, aunque abarca sólo poquito más de un siglo.
“Llegaron a ser muchísimos, como 140, que han escrito desde entonces hasta generaciones muy jóvenes. Poemas de viajes, poemas surgidos de la meditación, como algunos míos, incluso; poemas de influencia de una película o del teatro, sobre todo el teatro Noh japonés, así como paisajes, literatura leída, miles de cosas.”
La doctora en filosofía se dijo preocupada por la diseminación de la inteligencia artificial (IA). “A la larga van a ser enormes y más los perjuicios que va a provocar, que los beneficios que se van a obtener. Desconfío por completo del uso de esas tecnologías. ¿A quién sirven? A un chavo que hace su trabajo con IA le va a dar muy poco beneficio. Más bien son ciertas empresas que están manipulando esto en su favor”.
Refirió un estudio que decía que la IA provocaría un desempleo global de 40 por ciento. “¿Quién se beneficia de no pagar todos esos salarios, servicios médicos, jubilaciones?, como ve uno en cualquier supermercado. Está siendo así en muchas cosas, y si no se detiene a tiempo, va a ser un desastre social. En eso deberían ocuparse los gobiernos. En prohibir a las empresas desemplear gente”.
Lamentó que en la actualidad se automatiza todo, “hasta la mentalidad. Eso es lo más grave. No por la IA siquiera, sino por los mismos teléfonos celulares. En muchos países ya se pusieron el chip y están prohibiendo su uso a menores de 16 años.
“En Suecia quitaron uso de tabletas e, incluso, computadoras en las escuelas. Los niños ya no sabían escribir; no saben hacer una operación aritmética simple.”












