Viernes 6 de marzo de 2026, p. 7
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo (Morena), dijo ayer que la reforma electoral está más viva que nunca. “De ninguna manera considero que esté muerta”, subrayó.
Esto último, pese a que se le coloca en esa posición debido al rechazo de PT y PVEM, aliados del partido guinda, y la consecuente imposibilidad de reunir la mayoría calificada para su aprobación.
Entrevistada antes de participar en el conversatorio Diario de una transición histórica, en la antigua sede senatorial, Castillo estimó que se debe seguir trabajando y realizar una discusión plural para ver cuáles pueden ser los consensos y los caminos para aprobar la iniciativa. Destacó que es importante que se haya presentado el documento y que esté abierto a debate, “que se respire la democracia”.
A la pregunta de si se le podrían hacer modificaciones, respondió que deben revisarse las posibles alternativas y hasta dónde se puede llegar. “Me parece que de ninguna manera deben estar cerrados los caminos”.
El vicecoordinador de Morena, Higinio Martínez, reculó en una declaración en la que abría la posibilidad de hacer cambios al proyecto de reforma.
“Cuando mencioné que si era necesario podría cambiarse una coma, me refería a que en el diálogo parlamentario siempre puede haber ajustes, de forma que faciliten los acuerdos”, escribió en sus redes sociales.
Apuntó que el fondo de la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum es claro: fortalecer nuestra democracia, mejorar las reglas electorales y generar ahorros importantes para el país.
Recordó que la iniciativa se encuentra en la Cámara de Diputados, y con la experiencia del coordinador guinda, Ricardo Monreal, y el diálogo con las distintas fuerzas políticas, “se buscará el mayor consenso posible”.
Insistió en que el objetivo de Morena es cuidar la coalición con PT y PVEM, construir acuerdo y que avance una enmienda que beneficie a la democracia.
Por su lado, Claudia Anaya (PRI), estimó que la propuesta impulsada por el gobierno federal “podría debilitar la pluralidad política, favorecer al partido gobernante y llevar al país a un sistema cercano al bipartidismo”.












