Avance mensual de 0.31% en febrero
Influyen debilidad de la economía y el empleo, así como caída de remesas
Viernes 6 de marzo de 2026, p. 18
Apoyada por un mejor ánimo sobre el comportamiento presente y futuro del país, la confianza del consumidor en México subió 0.31 puntos en su medición mensual en febrero, pero significó una caída de 2.01 puntos respecto al segundo mes del año pasado, debido al deterioro de la percepción sobre el presente y el futuro de los hogares y del país, lo que aminoró la disposición a comprar bienes duraderos en los últimos 12 meses, reportaron datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 44.4 puntos, un avance mensual luego de la caída de 0.54 puntos de enero. En tanto, con la caída anual de febrero, la confianza del consumidor acumuló 14 lecturas a la baja, racha negativa que no se registraba desde diciembre de 2019 a marzo de 2021, aunque las caídas fueron más drásticas (13.35 por ciento) en abril, en plena pandemia de covid-19.
En la medición mensual, el avance del periodo correspondió a los rubros que evalúan la situación económica actual y futura del país, que avanzaron 0.9 puntos cada uno.
La perspectiva de la situación económica del hogar subió 0.3 puntos en febrero frente a enero, mientras que la situación futura del hogar retrocedió 0.4 unidades.
La posibilidades en el momento actual de las y los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para realizar compras de muebles, televisor, lavadora y otros aparatos electrodomésticos, no mostró variación mensual en el segundo mes del año.
Los datos que arrojó la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor a 2 mil 336 viviendas urbanas a escala nacional, que elaboran en conjunto el Inegi y el Banco de México, reflejaron que en el último año los resultados de la confianza del consumidor terminaron con un sentimiento de pesimismo, sobre todo respecto al futuro económico del país (retroceso de 4.7 puntos), pero también reportan importantes caídas sobre la percepción del momento presente del país, así como del futuro económico del hogar, con descensos de 2.5 y 1.9 puntos, respectivamente.
Con el enfriamiento del mercado laboral, la debilidad económica y la desaceleración de las remesas, la posibilidad de compra de bienes duraderos retrocedió 0.3 puntos en el año.












