Jueves 5 de marzo de 2026, p. 35
En México 16 por ciento de las niñas y niños indígenas entre tres y 14 años no asisten a la escuela, al igual que 27 por ciento de las personas con discapacidad menores de 15 años. A ello se suma que la tasa de cobertura en educación inicial no supera 4 por ciento para los menores de 45 días a dos años y 11 meses, revela un diagnóstico del Programa Sectorial de Educación 2025-2030.
El documento destaca que en el ciclo escolar 2023-2024 el Sistema Educativo Nacional estuvo conformado por 34.8 millones de estudiantes de todos los niveles, así como cerca de 2.2 millones de docentes y 261 mil 749 escuelas.
La matrícula atendida por el sector público fue 84 por ciento. Por nivel educativo, 68.7 por ciento de educación básica, 15.8 media superior y 15.5 en superior.
La Secretaría de Educación Pública reconoce importantes retos por afrontar en lo que se refiere al ingreso, permanencia y conclusión oportuna de las trayectorias escolares de la población mexicana. “Uno de los claros desafíos es la concentración de la oferta educativa en las ciudades de mayor tamaño, situación que genera brechas territoriales de atención, especialmente en comunidades aisladas, con escasa infraestructura escolar y limitada presencia de personal docente”.
En el caso de educación básica, que integra prescolar, primaria y secundaria, destaca que son atendidos 23.9 millones de estudiantes por poco más de 1.2 millones de docentes en 231 mil 534 escuelas públicas y privadas.
Si bien, agrega, la tasa de cobertura bruta fue 90.6 por ciento (67.6 en prescolar, 100 por ciento en primaria y 92.2 en secundaria), persisten en el país “amplias disparidades regionales, pues la brecha entre los estados con mayor y menor cobertura sobrepasa los 19 puntos porcentuales”.
La eficiencia terminal en educación básica aún presenta grandes retos, lamenta, pues por cada cien menores que ingresan a primaria, sólo 82 concluyen la secundaria, lo que “refleja desigualdades persistentes en el acceso y permanencia en el sistema educativo”, principalmente de poblaciones vulnerables como comunidades indígenas y afromexicanas, personas con discapacidad y migrantes, quienes enfrentan un ingreso más limitado.
Una de las principales desigualdades es la falta de acceso a servicios educativos de calidad en secundaria para adolescentes que residen en localidades pequeñas y aisladas, quienes enfrentan falta de infraestructura educativa, lejanía de los centros escolares y la insuficiencia de docentes especializados.











