l pasado 22 de febrero falleció Ángel Agustín Pimentel Díaz. Ángel, como era conocido por todos, nació el 20 de agosto de 1950 en la Ciudad de México; desde niño fue testigo de los cambios urbanos en Iztacalco. Estudió en la Preparatoria número 5 y posteriormente ingresó a la carrera de estomatología en la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Desde pequeño tuvo afición por el arte y la naturaleza; en sus años juveniles fue parte de la banda de rock The Keepers, que posteriormente se denominó Misery Blues Band, la cual tuvo que disolverse al no conciliarse intereses, ya que una parte sostenía que el rock por su mismo origen tenía que interpretarse en inglés, mientras Agustín quería que se interpretaran las canciones en español, aunado a que en los primeros años de la década de los 70 los jóvenes sufrieron represión, como ocurrió con la matanza del Jueves de Corpus del 10 de junio de 1971 y la prohibición al rock a partir del Festival de Avándaro, efectuado el 11 y 12 de septiembre de ese mismo año.
Iztacalco, además de ser la demarcación territorial más pequeña de la ciudad, ofrecía pocas oportunidades a los jóvenes en aquellos años, lo cual motivó que algunos fueran cooptados para ingresar a Los Halcones y que otros eligieran acercarse a los movimientos sociales.
La disolución de grupo de rock hizo que Agustín se acercara a adolescentes más pequeños que él, quienes fluctuaban entre los 14 y 16 años de edad y que además aceptaron cantar sus composiciones en español. Después de la llegada de un 10 de mayo, en la tradicional serenata a las madres en que se cantaban Las Mañanitas, el grupo continuó ensayando y vinieron paulatinamente las presentaciones. Así es como nació la Tribu de la Paz, la cual también realizaba excursiones y montañismo.
Tribu, como posteriormente sintetizó su nombre, encontró en esos años el auge del folclor latinoamericano y de la nueva canción, que sin dejar de interpretar los ritmos y cantos, decidió incursionar en el son mexicano, además de ingresar a la incipiente carrera de etnomusicología en la Escuela Nacional de Música de la UNAM.
El estudio de la música indígena mexicana los llevó a recorrer gran parte del país, donde convivieron con diversas comunidades e hicieron investigaciones, llegando a tener un acopio sonoro que contribuyó al acervo del Archivo Etnográfico Audiovisual del entonces Instituto Nacional Indigenista (INI) y que después fue transformado en el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Estos viajes de exploración los llevaron a los artefactos sonoros antiguos mexicanos de los cuales se convirtieron en grandes maestros, no sólo en la recreación de sus sonidos, sino en su ejecución y fabricación. Con estos instrumentos han recorrido países de Asia y Europa, además de diversos lugares del centro, sur y de las Antillas en Latinoamérica.
Desde 1973 también se han presentado en Estados Unidos, siendo uno de los grupos con más presencia. De esa fecha hasta mediados de los años 80 lograron consolidarse, lo cual los llevó a estar en las marquesinas de los clubs más reconocidos en Hollywood, California. Un accidente de carretera en San Juan del Río, Querétaro, en 1985, que casi los lleva directo al Mictlán, interrumpió por una década sus presentaciones, hasta que en noviembre de 1995 pudieron reanudarlas, cumpliendo 30 años casi ininterrumpidos, en gran parte de California y en otros estados.
En marzo de 2020 se encontraban en San José, California, para participar en las celebraciones del Año Nuevo mexicano, las cuales se interrumpieron a causa de la pandemia de covid-19. Con dificultades regresaron a México y, al igual que muchos artistas, tuvieron que pasar el encierro realizando algunas presentaciones virtuales.
Su trabajo solidario y de gestión los ha llevado a ser los coordinadores del segundo Encuentro de la Canción Política efectuado en 1978 en el Campamento 2 de Octubre, que tuvo como consecuencia la formación de la Limar (Liga Independiente de Músicos y Artistas Revolucionarios). De igual manera, desde finales de los años 80 fueron los iniciadores del Festival de la Toltequidad en Pozos, Guanajuato, donde además, gracias a su trabajo, se formaron artesanos que ahora son grandes maestros y lograron que ese pueblo olvidado sea frecuentemente visitado. En esa localidad de Pozos, Tribu también ha estado construyendo desde hace varios años la Casa del Colibrí. En el documental Tribu: Camino rojo, realizado con motivo de su 45 aniversario, se pueden ver imágenes en las que interpretan parte de su repertorio.
Su discografía comenzó en 1979 y 1980 con los álbumes Contra la indiferencia y Zapata hoy, contando con cerca de 20 grabaciones y siendo partícipes en documentales, obras de teatro y conciertos con orquestas sinfónicas.
Todo este trabajo colectivo tiene como uno de sus pilares a Agustín Pimentel, que hoy anda en tránsito al inframundo. En estos días de dolor y despedida, estamos agradecidos por todas tus enseñanzas y aportaciones.
* Cronista e historiador musical











