Economía
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Mujeres subsidian con $5.7 billones al año la carencia de un sistema de cuidados
 
Periódico La Jornada
Jueves 5 de marzo de 2026, p. 23

Las mujeres en México, además de las carencias materiales, se enfrentan a una pobreza del tiempo. Sobre ellas recae el trabajo de cuidados no remunerado, el cual equivale a casi una parte de lo que genera la economía del país, sin que la política pública disponga de los recursos suficientes para modificar de manera estructural esta desigualdad frente a los hombres, destacó el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

“Las mujeres concentran la mayor parte del trabajo no remunerado –doméstico y de cuidados– con un promedio de 40.9 horas semanales, más del doble que los hombres (19.5). Esta brecha se intensifica en edades centrales del ciclo de vida, lo que limita oportunidades de empleo, formación y descanso”, subraya el centro con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

De acuerdo con datos de Inegi de 2024, el trabajo no remunerado en México representó 23 por ciento del producto interno bruto (PIB), poco más de 8 billones de pesos, mientras tres cuartas partes de él está subsidiado por el tiempo de ellas, sobre quienes se recargan los trabajos domésticos y los de cuidados, que en muchos países son un servicio público.

A detalle, los datos del Inegi muestran que el tiempo de las mujeres mexicanas subsidia el equivalente a 5.7 billones de pesos, o 17 por ciento del PIB, mientras la contribución de los hombres se queda en 2.3 billones, equivalente a 7 por ciento de lo que genera la economía en un año.

Medido en tiempo, por cada hora de trabajo no remunerado que realizó un hombre, una mujer hizo poco más de dos horas, acotó el CIEP.

Visto de otra manera, prácticamente cada mujer subsidia con 99 mil 539.7 pesos el trabajo no remunerado en México, mientras cada hombre aportaría 47 mil 515.1 pesos cada año. Esto es resultado de que las mujeres no sólo trabajan más en términos absolutos (83.1 horas a la semana, frente a 70.8 de ellos) sino que les queda menos tiempo para actividades que podrían generarles ingresos.

Apunta que “las mujeres han incrementado su participación en el trabajo remunerado sin que se compense con distribución desigual del tiempo que se expresa en dobles o triples jornadas” para muchas de ellas, pues deben combinar empleo, traslados y responsabilidades del hogar y de cuidado.

También entre las mujeres hay diferencias, señala el CIEP. La carga de trabajo no remunerado en ellas se duplica a partir de los 20 años y se mantiene con más de 35 horas semanales hasta los 60 y más. Incluso entre las jóvenes de 30 a 34 años este peso es el mayor.

Con la llegada de la primera mujer a la Presidencia de México, Claudia Sheinbaum, se incluyó el anexo transversal 31 en el presupuesto público. Este conjunto de programas presupuestarios lleva por nombre Consolidación de una Sociedad de Cuidados, un pendiente para reducir la carga de trabajo no remunerado en las mujeres y así abordar las históricas desigualdades económicas frente a los hombres.

No obstante, su peso presupuestal se ha quedado en lo simbólico. Con 468 mil 641.5 millones de pesos para 2026, el anexo equivale a 1.26 por ciento del PIB. Esto exhibe que apenas alcanza 5.42 por ciento del valor económico del trabajo no remunerado en el país y 4.6 por ciento del gasto presupuestario total.

El CIEP destaca que otro de los obstáculos del anexo 31, integrado por 47 programas presupuestarios, es que está altamente concentrado en transferencias monetarias (64.1 por ciento), mientras la provisión directa de bienes, servicios o actos de impacto cultural representa apenas 35.9.

Esto implica un alivio de ingresos, pero no una modificación estructural para que el Estado provea los cuidados que hasta ahora subsidia el tiempo de las mujeres. “El esfuerzo presupuestario no se traduce en una estrategia sistemática de reducción”.