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La relación epistolar entre un poeta y un cadete invita a cavilar sobre el futuro de la humanidad

Unipersonal a cargo de Adrián Alarcón // Estimado señor Rilke se presentó en el teatro Sergio Magaña

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▲ La obra recupera la relación entre el escritor y Franz Xaver Kappus, registrada en las misivas reunidas en el libro Cartas a un joven poeta, de 1929.Foto cortesía del Sistema de Teatros de la CDMX
 
Periódico La Jornada
Lunes 2 de marzo de 2026, p. 4

El poeta austriaco Rainier Maria Rilke (1875-1926) es considerado un “solitario por excelencia”. Sin embargo, sus amplias relaciones epistolares han sido objeto de libros y estudios. Una de las más intensas fue con Franz Xaver Kappus, joven cadete de una academia militar que le escribió en 1902 para preguntarle sobre poesía.

De esa amistad nació el libro Cartas a un joven poeta, publicado en 1929, obra que fue adaptada en el unipersonal Estimado señor Rilke, dirigido por Nora Manneck y protagonizado por Adrián Alarcón. La pieza se presentó el fin de semana en el teatro Sergio Magaña.

En entrevista con La Jornada, el actor habló sobre su acercamiento a la historia de esta amistad, que derivó en lecciones de vida que el poeta dio al joven soldado entre 1903 a 1908, y en las que reflexionaron sobre la soledad, la ironía, la vida en el arte, la divinidad y otros temas.

“La idea nació de una inquietud de la directora Nora Manneck, quien es alemana y ha sido mi maestra por muchos años; fue bailarina y viene de una escuela expresionista. En un taller nos llevó algunos textos de Rilke y decidimos trabajarlos desde lo corporal. Poco después logró hacerse con las cartas de Xaver Kappus, y fue muy evidente que teníamos que hacer algo con ellas”, comentó.

Este 2026 se cumplen 123 años desde que Rainier y Franz intercambiaron correspondencia por primera vez, cuando el joven se encontraba en la academia militar austriaca de Wiener-Neustadt. Tras una charla con el capellán, decidió enviar algunos ensayos y poemas al poeta austriaco, quien también había estudiado ahí, y que le respondió semanas más tarde con un solemne saludo. En esos años, Rilke era amigo del escultor August Rodin y, posteriormente, se convirtió brevemente en su secretario.

Adrián Alarcón comentó: “solemos leer las cartas que Rilke mandó, pero no las de Xaver Kappus. ¿Qué preguntas estaba respondiendo?. Lo cierto es que son textos muy bellos, porque tienen valores sobre la vida. Impulsan a tomar posturas políticas, artísticas y humanas. Así que Nora optó por hacer de esto un diálogo unipersonal”.

El actor afirmó que esta escenificación es un montaje de corte expresionista, por lo que se tomaron la libertad de pasar por alto una estructura más rígida en términos de línea de tiempo o espacio: “Aunque al inicio damos el contexto de la historia, preferimos dejarnos llevar por el flujo de ideas que van surgiendo. Por ello este montaje requiere mucho de la atención del espectador”.

Un punto importante es la valiosa reflexión sobre hacia dónde se dirige la humanidad. “¿A qué vamos a apostar? ¿A la guerra y la destrucción, o a la poética y el arte? Y en qué parámetros tomaremos esa decisión. En aquel momento a Franz le estaba yendo muy bien como militar, incluso más que como escritor y, aunque sí pudo publicar algo, nunca tuvo la relevancia de Las cartas a un joven poeta”.

Agregó: “son temas que vienen a la mente por el contexto actual. Vemos la escalada de violencia aquí, el conflicto en Palestina, la guerra en Ucrania. Es algo tan presente y vivo que tenemos la necesidad de seguir preguntándonos en un foro abierto, porque nos puede ayudar a tomar otras decisiones como sociedad”.

Para el histrión, esta obra fue un reto, ya que lo impulsó a habitar otras realidades y puntos de vista en una época que no es la suya. “Hay mucho del germen de esta discusión en el humano y, por tanto, también en mí. Siendo mexicano del siglo XXI pude conectar con la esencia de los temas, las inquietudes y los miedos de Rainier y de Kappuz.

“Hay que retomar con la necesidad creativa. Lo veo con mi carrera; tengo 20 años de actor, y creo que cuando uno sigue creyendo y defendiendo este oficio, tiene que recuperar un impulso originario, porque, si no, verdaderamente te expones a tirar la toalla. Es un maratón hacia arriba, y nunca deja de serlo”, dijo.

La pieza se estrenó en escenarios en 2022, y se ha presentado sobre todo en pequeños foros, lo que permite una atmósfera de intimidad.

Las lecciones de esta puesta en escena no pertenecen a un momento histórico específico, sino a un vínculo común. “Esto es de todos, y se logra conectar con la gente en ese sentido, independientemente de que nos resulte ajeno o crítico rebasar esa barrera. Esta pieza apuesta al vínculo, y más allá de las diferencias, tiempos y espacios, somos seres humanos”, refirió el actor.