Martes 24 de febrero de 2026, p. 26
Nueva York., Una intensa tormenta de nieve azotó ayer el noreste de Estados Unidos, desde Maryland hasta Maine, que obligó a millones de personas a quedarse en casa en medio de fuertes vientos y alertas de ventisca, al tiempo que los servicios de transporte quedaron suspendidos, mientras escuelas y negocios cerraron.
Se trata de la tormenta más intensa en una década, según los meteorólogos. Trajo consigo más de 60 centímetros de nieve en zonas del noreste, pulverizando récords de acumulación en algunos lugares al grado que la circulación quedó paralizada y la Organización de Naciones Unidas se vio obligada a aplazar una reunión del Consejo de Seguridad. Las autoridades declararon emergencias y el cierre de escuelas –incluso en la ciudad de Nueva York, que tuvo su primer “día de nieve a la antigua” en seis años–, y la población tuvo que hacer frente a interrupciones en el servicio eléctrico.
El servicio meteorológico se refirió a la tormenta como un “clásico ciclón bomba frente a la costa noreste”. Fenómeno que ocurre principalmente en otoño e invierno, cuando el gélido aire ártico puede llegar al sur y chocar con temperaturas más cálidas.
Aunque provocó afectaciones y era potencialmente peligrosa para más de 40 millones de residentes a lo largo de la costa este, los meteorólogos quedaron maravillados con su combinación de poder y belleza.











