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Busca Trump apoyo de empresarios a su política contra gobierno cubano

Inversionistas se niegan a respaldarlo ante la indefinición sobre si el cambio en la isla será político o económico

Corresponsales
Periódico La Jornada
Martes 24 de febrero de 2026, p. 26

Washington y Nueva York., El gobierno del presidente Donald Trump convoca discretamente a líderes empresariales de Estados Unidos, que públicamente podrían apoyar sus esfuerzos por forzar cambios en Cuba, pero hasta la fecha, los inversionistas no están dispuestos a endosar su apoyo, ya que los objetivos de la política estadunidense hacia la isla permanecen vagos y sus compañías no comparten los mismos intereses.

Este esfuerzo de la Casa Blanca pareciera confirmar versiones de que por lo menos algunos dentro del gobierno de Trump están más enfocados en promover cambios económicos en Cuba, incluido abrir oportunidades para inversión privada y compensación para empresas estadunidenses que aseguran que sus propiedades fueron expropiadas, que lograr un cambio de régimen en la isla.

No hay duda, según fuentes relacionadas con altos funcionarios en Washington, que después de la acción militar estadunidense en Venezuela el gobierno de Trump busca promover cambios extensos en Cuba. Eso se expresa en medidas para apretar aún más el bloqueo al amenazar con aranceles a países, como Mexico, que exportan petróleo a la isla y, en por lo menos un incidente, interceptar un buque que tenía la intención de entregar petróleo a la isla.

A la vez, la administración estadunidense presiona a otros países a expulsar a médicos cubanos, algo que funcionó en el caso de Guatemala, cuyo gobierno anunció que estaba anulando la misión de trabajadores de la salud cubanos en existencia durante 30 años.

Este lunes, el subprocurador general de Estados Unidos –el abogado de mayor rango del gobierno de Trump– se presentó ante la Suprema Corte en apoyo a demandas legales de varias empresas estadunidenses que acusan que sus propiedades fueron expropiadas después de la revolución cubana.

“Estados Unidos tiene intereses significativos de política exterior en alentar la democracia en Cuba”, declaró el Departamento de Estado en sus redes sociales este lunes. Estas presiones, según Trump, tienen el objetivo de llevar a una negociación sobre cambios en la política del gobierno cubano. Sin embargo, la Casa Blanca aún no precisa qué tipo de cambios está proponiendo.

“Ellos definitivamente deberían de llegar a un acuerdo por el riesgo humanitario”, declaró Trump a reporteros la semana pasada. Agregó que “ahora mismo tengo a Marco Rubio hablando con Cuba”. Sin embargo, el gobierno de La Habana ha repetido que no hay negociaciones en curso, que sólo hubo un “intercambio de mensajes”, y reiteró que siempre ha estado dispuesto a un diálogo bilateral con Washington.

Exigencias extremas

Legisladores federales cubanoestadunidenses de Florida presionan al gobierno del republicano de manera casi diaria, tanto en público como en privado, para continuar apretando el bloqueo incluyendo frenar las remesas y los vuelos, así como revocar licencias comerciales de empresas estadunidenses e incluso sugerir la acción militar.

Al mismo tiempo, La Jornada ha conocido que la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Comercio han solicitado apoyo del sector privado estadunidense para sus políticas hacia Cuba.

“Funcionarios del gobierno de Trump/Vance están preguntando si hay ejecutivos en jefe dispuestos públicamente a apoyar los esfuerzos de la Casa Blanca en relación con Cuba”, comentó John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico Estados Unidos-Cuba, en entrevista con La Jornada.

Kavulich explicó que hay diversos intereses en relación con Cuba entre las empresas estadundienses. Existen compañías que estaban en la isla antes de la revolución cuyas propiedades fueron expropiadas y siguen buscando compensación –hay 5 mil 911 demandas con 1.8 mil millones de dólares que desean recuperar, ahora con un valor de 9 mil millones. Dos de estas denuncias eran parte de los dos casos que se estaban argumentando ante la Suprema Corte este lunes.

Señaló que también hay empresas enormes que desde 2001 han exportado productos agrarios, paneles solares y equipo de transporte a Cuba. De hecho, las ventas estadunidenses a Cuba se han incrementado más de 13 por ciento en el primer año del gobierno de Trump, reporta Kavulich.

Por otro lado, están las empresas que empezaron a administrar hoteles o que tienen cruceros que aprovecharon la apertura de las relaciones con Cuba relanzadas por Barack Obama en 2015.

Kavulich comentó que consultó con una amplia gama de líderes empresariales estadunidenses con intereses en Cuba y todos de ellos declinaron sumarse a algún tipo de consejo público en apoyo de la política de Trump hacia la isla. “Algunas de las declaraciones de los ejecutivos en jefe eran que, entendemos que quieren modificar al gobierno de Cuba, pero lo que no comprendemos bien es qué es más importante (para Trump), ¿el cambio político o el económico en la isla?”, cuestionó.

Las empresas piensan que podría haber una apertura sustancial de la economía cubana para la inversión estadunidense, pero desean mayor claridad sobre los objetivos de la política estadunidense.

El Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba no toma posiciones políticas, pero en un artículo en su sitio de Internet ofreció esta evaluación: “El gobierno de Trump-Vance no está requiriendo que el gobierno de la República de Cuba cambie su sistema de operación política como condición de un acercamiento.

“La buena noticia es que el gobierno cubano ha hecho más para abrir su economía a negocios de Estados Unidos en las pasadas dos semanas que en los últimos cuatro años”, indicó Kavulich a La Jornada.

Por ejemplo, empresas privadas autorizadas para importar combustible a la isla y por lo menos una empresa estadunidense que ya obtuvo una licencia para invertir en una firma cubana, aunque el gobierno caribeño aún no ha emitido los reglamentos necesarios para establecer esa relación.

Una conclusión es que varias empresas estadunidenses no están dispuestas a proceder. “No confiamos en esta gente”, señaló un ejecutivo a Kavulich en referencia a la Casa Blanca. “Te apoyan en el desayuno, pero para el almuerzo están tratando de imponerte legislación o aranceles o sancionarte o te ofenden y dañan a tu empresa”.

Pero Kavulich mantiene el optimismo de alguna negociación sobre política económica. “Trump sigue enfocado en cómo un gobierno administra su infraestructura comercial, económica y financiera más que el tipo de administración que está en el poder”.