Ayer se rindió un homenaje en Bellas Artes al antropólogo para celebrar un siglo de su nacimiento // El sábado se presentará su autobiografía en Minería
Lunes 23 de febrero de 2026, p. 5
En el poema “Cuando muere una lengua”, el antropólogo Miguel León-Portilla (1926-2019) escribió: “Cuando muere una lengua, todo lo que hay en el mundo ni se piensa ni se pronuncia”. Ayer se le rindió homenaje en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes para celebrar un siglo de su natalicio. A la ceremonia acudieron su viuda, la doctora Ascensión Hernández Triviño; el experto en lenguas indígenas y director del Seminario de cultura náhuatl, Patrick Johansson, el poeta Natalio Hernández, y la escritora Susana Bautista.
“Hoy, la figura de Miguel está presente en la sala porque fue como una reunión entre sus amigos. Bellas Artes fue un lugar especial para mi marido; aquí fue despedido, se le celebró hasta con danzas tradicionales que, me imagino, regocijaron su alma.
“Siempre estaba publicando, era un espectador de lo cotidiano. Estaría orgulloso de Nadia López, una promesa para las lenguas originarias, y, por supuesto, de Natalia Toledo, una de las mixtecas más importantes, quien busca preservar su idioma mediante la poesía”, dijo Ascensión Hernández.
Patrick Johansson, profesor de literatura prehispánica, catedrático titular del Seminario de lengua y cultura náhuatl y alumno de Miguel León-Portilla, comentó: “fue un amado seguidor de Plutarco; podemos hacer un paralelismo de ello. Le interesaban los testimonios de la oralidad en los textos de fray Bernardino de Sahagún basados en el Códice Florentino. Solía repetirnos esa cita de Protágoras: ‘el hombre es la medida de todas las cosas’; no se conformó con hablar del pasado, sino que impulsó a transformar el presente indígena bajo el lema yancuic tlahtolli (la nueva palabra). Así nos enseñó que la lengua de un pueblo es su alma”.
Natalio Hernández aseguró: “fue mi gran maestro, y junto con Carlos Montemayor, artífice del Premio Nezahualcóyotl en Lenguas Mexicanas. Era un humanista ejemplar que construyó un camino para los escritores en lenguas originarias. Fue tlatoltemachtiane, maestro de la palabra, y tlapatili, sabio. Estaría feliz de saber que ahora los pueblos son objetos de derecho público. Miguel nos dejó el mensaje claro: la poesía es siempre la palabra de la esperanza”.
Prosiguió: “cuando lo visitamos en el hospital, poco antes de fallecer, ya no podía hablar, y le dije: ‘maestro, no estés triste, la palabra de nuestros pueblos no morirá. Dejaste abierto el camino para que haya flores y cantos’. Sus ojos se iluminaron. Le dediqué un libro llamado Cinco lienzos para Miguel León-Portilla, en el que quedaron plasmados 40 años de amistad y recorrido que tuvimos juntos”.
El poeta veracruzano aseguró que sin Miguel León-Portilla hubiera sido imposible llevar a cabo la colección Letras Indígenas Contemporáneas, editada actualmente por los institutos nacionales de Pueblos Indígenas y de Lenguas Indígenas: “Es impresionante lo que estamos viendo en cantidad de publicaciones. Además, impulsó para que se estableciera la Casa de los Escritores en Lenguas Indígenas. Ya no lo pudo ver, pero estuvo presente en espíritu en la inauguración realizada el 12 de octubre de 2019. Para honrarlo bautizamos el auditorio con su nombre.
“Su trabajo fue una ventana a los pueblos originarios, aquellos que no fueron escuchados, sino hasta mucho después de la Conquista. No sólo abrió el camino para que el arte y la literatura indígenas fueran tomados en cuenta. Tuvo un profundo compromiso por ellos”, refirió la subdirectora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Haydeé Boetto Bárcena.
El antropólogo León-Portilla, alumno del padre Ángel María Garibay, fue uno de los más grandes expertos sobre la historia de las culturas originarias de México. Su obra Visión de los vencidos, publicada en 1959, fue la primera versión traducida desde textos en náhuatl, los cuales describieron una versión diferente de la Conquista de México a manos de los españoles.
Sin embargo, su trabajo no se limitó a ello, sino que también realizó numerosas compilaciones sobre la historia de la palabra y la poesía de los pueblos nahuas, como se puede ver en el libro Trece poetas del mundo azteca, publicado en 1967, y en el que describió a figuras como Tlaltiecatzin de Cuauhchinanco, Nezahualcóyotl de Texcoco y Axayácatl, primer gobernante de México-Tenochtitlan, sólo por nombrar algunos.
Recientemente, también se publicó el libro Yo soy mi memoria, autobiografía editada por El Colegio Nacional, que se presentará en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería el 28 de febrero a las 17 horas en el auditorio cuatro. Asistirán Ascensión Hernández Triviño, María Luisa León-Portilla, Natalio Hernández, Diego García del Gállego y Alejandro Cruz Atienza.











