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Más curiosos que therians acudieron a CU
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▲ Con teléfono en mano, los asistentes se dieron vuelo con un joven que llegó caracterizado.Foto Germán Canseco
 
Periódico La Jornada
Sábado 21 de febrero de 2026, p. 24

Sólo dos personas therians y cientos de estudiantes acudieron a las islas de Ciudad Universitaria tras la convocatoria fallida, y casi de broma, para ver a quienes se consideran animales. El resultado fue una multitud que humilló a dos jóvenes, los corretearon y pusieron comida; los hicieron ladrar e incluso a competir por 500 pesos.

La comunidad estudiantil y representantes de los medios de comunicación los esperaron desde antes de las 14 horas, sin importar el sol apabullante que golpeaba Ciudad Universitaria. “¿Dónde están los therians?”, decían. Una pancarta fue colocada entre dos árboles: “Bienvenidos, therians”, lo que generó que la gente se trasladara hasta ese punto, pensando que ahí estarían, pero no.

Minutos después, Esteban intentaba caminar como perro, lo que generó que todos lo rodearan. Se volvió therian dos semanas antes de esta convocatoria, por lo que decidió acudir a Ciudad Universitaria.

El gusto por los perros y la falta de cariño en casa lo llevaron a tomar esa decisión. “Se siente muy bonito, muy genial ser un therian”, dijo segundos después de haberse puesto en cuadrupedia y salir corriendo imitando a un canino.

Estudia enfermería por las noches y trabaja por las mañanas, en sus tiempos libres acude a los parques a ver perros, tiene 25 años y considerarse perro le ha ayudado.

“Yo no recibía mucho cariño, por así decirlo, y entonces cuando la gente comenzó a darme su cariño lo sentí muy bonito, sentí como un apego emocional y nació este sentimiento de sentirme como un perro”, aseguró el chico rodeado por reporteros y estudiantes.

Tras la fallida convocatoria hecha en redes sociales, la muchedumbre comenzó a gritar “¿dónde están los therians?” Y en cuanto vieron a dos –uno era Esteban– los persiguieron y rodearon con tal de verlos sobre cuatro piernas haciendo como perro y gato, respectivamente. Los celulares registraban todo entre risas, gritos y exigencias de sus dueños para que los chicos maullaran o ladraran.

“¿Con qué raza te identificas?”, le gritaban incluso reporteros a Esteban, quien respondió que con un french poodle.

El otro joven que se consideraba gato corrió hasta alejarse de la multitud que lo seguía únicamente para verlo andar a gatas sobre el pasto, bajo el sol.

Sofía, una estudiante furry, comentó que la convocatoria fue una broma, que la comunidad therian suele reunirse de manera privada y que muchos, como una de sus amigas, tuvieron miedo a que fueran agredidos, pues en redes sociales hubo comentarios en los que se aseguraba que un grupo de personas acudiría a las islas para agredirlos.

Contó que su amiga es una persona normal que trabaja, estudia y tiene una conexión espiritual con el Águila.

El circo en el que se transformó la convocatoria llevó a que los asistentes pusieran a Esteban y al otro joven a que hicieran una carrera entre ellos.