Viernes 20 de febrero de 2026, p. 5
Integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) expresaron ayer a La Jornada su molestia por la falta de atención y cuidado de las instalaciones del Palacio de Bellas Artes. Según sus declaraciones, el viernes pasado, cuando la OSN inició su temporada de conciertos, notaron que los plafones del recinto estaban a un nivel muy bajo, lo que ocasionó problemas con la concha acústica y afectó la calidad del concierto.
“El viernes iniciamos temporada y nos encontramos con problemas técnicos sin que nadie pudiera dar solución. Esto obligó a reacomodarnos en el escenario y no hubo la correcta colocación de la concha acústica. Por la noche, decidimos que el sábado tocaríamos bajo protesta por el público”, comentaron.
El 15 de febrero, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura publicó en un comunicado que hubo una avería en la computadora que controla los plafones. “La pieza requerida no es de circulación nacional, por lo que fue necesario realizar gestiones extraordinarias para su adquisición. Fue instalada ayer para permitir la adecuada colocación de los plafones”.
Más adelante se lee: “es importante señalar que la presentación de la OSN pudo realizarse con una conformación distinta del escenario por el problema antes expuesto y que esta situación no afectó la calidad de la música ni la experiencia del público asistente”.
“Nos molestó sobremanera la respuesta que nos dieron las autoridades, sobre todo por esa última frase. Sí fue algo importante, porque la concha acústica no es un accesorio, sino el espacio que permite que el sonido viaje con equilibrio. Creemos que intentaron desmentirnos y eso no se vale. Además no hubo una persona responsable que diera la cara, ni diálogo. La OSN tocó lo mejor que pudo con circunstancias complicadas”, comentaron los inconformes.
Por su parte, el Inbal respondió: “la pieza dañada fue el controlador lógico programable compacto de alto rendimiento, diseñado para automatización. La concha acústica no presentó ningún daño estructural; el problema consistió en una falla en el sistema informático que controla el movimiento de los plafones. Al no poder posicionarse correctamente, la concha no pudo colocarse en su configuración habitual”.
Según el instituto, “el concierto no resultó afectado, pues se realizó gracias a que la orquesta aceptó presentarse con una disposición escénica distinta. Antes de comenzar, el público fue informado de la situación y se mostró comprensivo, y al final aplaudió a la OSN sin que se registraran quejas formales. Como en todas las presentaciones, el equipo técnico estuvo en el lugar, al igual que la gerencia, encargada de garantizar que las funciones se desarrollen en condiciones adecuadas.
“El equipo había funcionado y no existían antecedentes ni indicios que alertaran sobre un desperfecto. Fue una falla técnica súbita que no se pudo prever. El Inbal tiene la responsabilidad de informar de cualquier cosa que pueda incidir en la experiencia artística.”












