Movilización volvió a terminar en baile frente a la embajada del país caribeño
Lunes 16 de febrero de 2026, p. 3
Con música, baile y víveres, cientos de simpatizantes se congregaron ayer frente a la embajada de Cuba en México para respaldar a la isla y exigir la reanudación del suministro de petróleo mexicano, suspendido tras la advertencia de Estados Unidos de imponer aranceles a cualquier nación que la provea de crudo.
La protesta tomó un tono festivo. Al cabo de unos minutos salió el embajador Eugenio Martínez para agradecer la solidaridad; aseguró que resistirán “ante el imperialismo” y confió en que el pueblo mexicano y el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo mantengan la ayuda material.
–¿Confían en que México pueda reanudar las exportaciones de petróleo a Cuba? –preguntó La Jornada al diplomático.
–México ha dicho que apoyará a Cuba y lo ha demostrado –respondió, sin agregar más.
Sobre un segundo traslado de ayuda humanitaria de México a Cuba –luego de que la semana pasada se enviaron más de 814 toneladas de víveres–, señaló que “es un tema logístico; depende de cuándo los barcos regresen de Cuba y puedan volver a embarcar.
“Quedaron muchas toneladas de ayuda recogida por el gobierno y la que se está reuniendo por la sociedad civil. Por lo tanto, será en breve, pero es un tema logístico que no pudo resolverse antes”, concluyó.
El diplomático subió al templete, instalado en la banqueta de la avenida Masaryk, en Polanco, para decir, con micrófono en mano: “quieren hacernos pagar muy caro resistir, y lo pagaremos. Si eso es un pecado, lo cometeremos, porque la resistencia es un derecho de los pueblos y la seguiremos ejerciendo hasta que Cuba, como siempre, sea libre y soberana”.
Fiesta y provisiones
Durante el mitin, convocado por organizaciones como el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, se exigió al gobierno de México reanudar el envío de petróleo a la isla, suspendido tras la decisión del presidente estadunidense, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que exporten crudo hacia ese mercado.
Entre las pancartas se leía: “Cuba nos necesita, como nosotros necesitamos a Cuba”.
Mientras la gente bailaba al ritmo de una orquesta cubana en vivo, frente a la embajada seguían llegando vehículos y personas a pie con bolsas de víveres para ser enviadas a la isla.











