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Trump asfixia a cubanos
Solidaridad con el pueblo de Cuba
A

l expresar plena solidaridad con el pueblo de Cuba, un pueblo generoso y de paz, unido al nuestro por profundos lazos históricos y por un compromiso común con las mejores causas de la humanidad, debe expresarse una firme condena a las medidas de coerción unilaterales que el gobierno de Estados Unidos ha adoptado contra esa nación hermana.

El bloqueo económico impuesto hace más de seis décadas, condenado reiteradamente por una abrumadora mayoría en la Asamblea General de Naciones Unidas, así como la reciente disposición del gobierno de Estados Unidos, que amenaza con imponer aranceles a aquellas naciones que suministren combustibles a Cuba, son medidas ilegales, inhumanas e injustificadas que afectan gravemente a su pueblo y violan los principios de igualdad soberana, no intervención y autodeterminación, pilares del orden democrático internacional.

Ningún objetivo político o económico justifica medidas que violan derechos básicos de las personas.

La última escalada contra Cuba pone en riesgo el acceso a bienes y servicios esenciales para sus habitantes, incluidos agua, alimentos, medicamentos, electricidad. Al mismo tiempo, coarta la libertad de otros países para decidir sobre sus relaciones comerciales, de cooperación e intercambio con esa nación.

Las reglas básicas del orden internacional rechazan y prohíben el uso de la fuerza y de las sanciones económicas unilaterales –en sus distintas variantes– contra cualquier país, precisamente por el daño indiscriminado que causan a la población.

Las decisiones sobre Cuba, su presente y su futuro, corresponden exclusivamente a su pueblo.

En solidaridad con el pueblo cubano corresponde llamar a poner fin al unilateralismo soberbio y agresivo, así como respaldar todas aquellas acciones que los distintos pueblos y gobiernos emprendan con el fin de proteger el bienestar, la integridad y la dignidad humana en Cuba.

El respeto a la soberanía de los países –que reside originalmente y siempre en los pueblos– debe continuar siendo la piedra angular de la convivencia entre naciones y de las aspiraciones a lograr un mundo más justo y en paz.