Domingo 15 de febrero de 2026, p. 13
Nueva York., Durante años hacia una visita diaria a McDonald’s para tomar una taza de café. Más tarde, eran caramel macchiatos de Starbucks.
El café ha sido un ritual matutino para Chandra Donelson –y millones de personas– desde que tuvo edad suficiente para beberlo. Pero, desanimada por el alza de los precios, la mujer de 35 años de Washington DC hizo lo impensable: lo dejó. “Lo hice a diario durante años. Me encantaba. Esa era mi rutina”, comenta. “Y ahora ya no lo es”.
Años de aumentos constantes en el precio del café han llevado a algunos amantes de la bebida a cambiar sus hábitos: eliminan las visitas a cafeterías, compran marcas más baratas o lo dejan de tomar por completo.
Los precios del café en Estados Unidos subieron 18.3 por ciento en enero respecto de hace un año, mostró el Índice de Precios al Consumidor publicado el viernes. En cinco años, los precios del café aumentaron 47 por ciento.
“Antes pensaba: No hay manera de que pueda pasar el día sin café”, comenta Liz Sweeney, de 50 años, de Boise, Idaho, una ex “adicta al café” que ha reducido su consumo.
Sweeney solía tomar tres tazas de café al día en casa y pasar por una cafetería cada vez que salía. Sin embargo, a medida que los precios subieron el año pasado, dejó de ir a las cafeterías y redujo su consumo a una taza al día en casa. Para compensar la cafeína, abre una lata de Diet Coke.
“Lo que antes era un café de 2 dólares, ahora es de 5 o 6 dólares”, señala Dan DeBaun, de 34 años, de Minnetonka, Minnesota, quien ahora compra café molido en Trader Joe’s y llena un termo para llevarlo a la oficina.
Datos de Toast, una plataforma de pagos utilizada por más de 150 mil restaurantes, revelan que el precio promedio de un café caliente regular en Estados Unidos había subido a 3.61 dólares en diciembre, con una amplia variación según el lugar. El precio de los cold brews fue de 5.55 dólares.
Culpa del clima
Prácticamente todo el café que se consume en Estados Unidos es importado. Aunque los aranceles afectaron algunas importaciones del grano en 2025, finalmente se eliminaron. Se culpa a problemas climáticos –sequía en Vietnam, lluvias intensas en Indonesia y clima caluroso y seco en Brasil– de reducir los rendimientos de los cultivos de café y elevar los precios globales.
Dos tercios de los estadunidenses beben café a diario, pero, presionados por el costo de todo, desde el alquiler hasta la carne de res, están cambiando sus hábitos.











