Recuperan con torneo fragmentos de una vida en resistencia
Domingo 15 de febrero de 2026, p. 9
La gente se agolpa contra la valla metálica, sacude el alambrado y observa el partido a través de huecos abiertos entre las ruinas. Un tambor marca el pulso del juego. Su sonido rebota en los muros, se expande entre estructuras derruidas que hasta hace poco fueron viviendas y comercios locales. Más de dos años después del inicio de la guerra en Medio Oriente, la franja de Gaza celebra su primer torneo organizado de futbol, una forma simbólica de recuperar pequeños fragmentos de su vida cotidiana en medio de la devastación.
Los equipos Jabalia Youth y Al-Sadaqa pisan un campo sintético al aire libre. Aunque el estadio nacional Yarmouk quedó reducido a escombros por las fuerzas israelíes, sus muros de concreto roto sirven de escalinatas improvisadas para que los niños suban y consigan una mejor vista. Según la cadena Al Jazeera, la Federación Palestina de Futbol erigió este escenario de futbol-5 –los cambios son ilimitados, no existen los fueras de juego y el portero no puede pasar el balón con la mano más allá de la mitad de la cancha, entre otras reglas– junto a los restos de viejas construcciones y edificios bombardeados, en el distrito de Tal al Hawa, para marcar el regreso de los jugadores palestinos a la actividad deportiva.
A pesar de la destrucción causada por la guerra, los primeros encuentros ofrecen una pausa distinta. El miércoles, equipos de palestinos amputados participaron en un entrenamiento interescuadras, rodeados por decenas de personas, mientras el resto de los participantes (Deportivo Gaza, Al Ahly, Benit Hanoun, Al Shujaiya, además del Jabalia Youth y Al Sadaqa) compitieron de forma amistosa. “Vienes al estadio y echas de menos a muchos de tus compañeros muertos, heridos o aquellos que han viajado para recibir tratamiento, así que la alegría es incompleta”, confiesa Youssef Jendiya, jugador de Jabalia Youth y proveniente de una zona casi despoblada en la franja, en declaraciones citadas por la agencia Reuters. “Jugar expresa un poco de la alegría que hay dentro de ti”.
Cuatro meses después de un frágil alto al fuego que puso fin a los principales combates, la reconstrucción en Gaza todavía no comienza. Medios locales sostienen que la violencia continúa en el territorio palestino, con Israel y Hamas intercambiando acusaciones. Las fuerzas israelíes ordenaron la evacuación de cerca de dos tercios del territorio, lo que concentró a más de 2 millones de personas en una franja costera colmada de carpas improvisadas y edificios dañados. Bajo ese contexto, la reanudación de un torneo con hasta 24 clubes locales, de acuerdo con el diario Marca, adquiere un valor simbólico en el que el duelo, la memoria y la esperanza conviven en un mismo rectángulo verde.
Amjad Abu Awda tiene 31 años y milita en el plantel del Beit Hanoun. En una conversación que publica la agencia Reuters, define el sentido de la competencia en una sola frase. “Al salir a jugar, los equipos en Gaza transmiten también un mensaje de resistencia”. El derruido estadio Yarmouk, que tenía capacidad para 9 mil espectadores y era el principal escenario futbolístico de Gaza, alberga hoy a familias desplazadas en tiendas de campaña instala-das sobre la tierra. La imagen resume el colapso de la infraestructura deportiva y explica por qué el regreso del futbol se produce en un espacio improvisado.
La federación palestina despejó escombros de un muro colapsado sobre una superficie de dimensiones reducidas. Colocó una valla metálica, limpió los restos del antiguo césped artificial y reunió a los equipos participantes entre tribunas improvisadas, constata Al Jazeera en su sitio oficial. “Independientemente de lo que haya ocurrido en términos de construcción y guerra genocida, seguimos jugando y viviendo. La vida debe continuar”, precisa a Reuters el palestino Abu Awda, uno de los testigos alrededor del campo. Si bien el deporte no reemplaza la urgencia de la reconstrucción en Gaza, permite que por unas horas la pelota imponga su propia lógica. Que sea una demostración de que la esperanza puede florecer de nuevo.
Con información de Ap y Reuters











