Las actividades del encuentro cultural concluirán el 27 de febrero
Domingo 15 de febrero de 2026, p. 3
Las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart) desbordaron color y energía este sábado. Al filo de las 14 horas, según cifras oficiales, más de 12 mil visitantes se reunieron para celebrar el Festival Cultural de Año Nuevo Chino Caballo de Fuego.
En 2026, el festejo se realizó bajo el signo del caballo, símbolo de dinamismo, fortaleza y pasión. La fecha coincidió con el Día del Amor y la Amistad, lo que aportó un aire festivo y familiar al acto.
El sol cayó con fuerza sobre los jardines, pero eso no detuvo a las familias que llegaron de todas partes de la Ciudad de México, e incluso del continente asiático. Los niños brincaron entre los talleres de tai chi y chi kung, posaron para fotos con los leones y dragones de papel maché y probaron los tanghulu de plastilina.
Los adultos recorrieron los puestos de parafernalia en busca de peluches, llaveros, figuras decorativas y vidrios intervenidos. En cada rincón se percibió un murmullo de idiomas, risas y tambores, y flotó el aroma de panes al vapor, caldos aromáticos y dulces típicos chinos.
“Es increíble ver cómo todo el clásico de futbol se juntó con el Año Nuevo chino en un mismo lugar”, comentó Héctor Luna, quien vino con su pareja. “El calor se disfruta entre la música, los leones y los dragones. Esto fue algo que había que vivir, no sólo ver en fotos o videos”.
Concurso de disfraces
El festival contó con tres sedes principales. En el escenario Dragón, ubicado en el pabellón Circense, dio inicio oficialmente la celebración con danzas de león y dragón y espectáculos provenientes de Pekín, como Alegría desbordante, de música folclórica xiyangyang, y Estampida de 10 mil corceles, con canto de garganta o khoomei.
Poco después, se realizó un concurso de disfraces en categorías individual y grupal, cuyos ganadores fueron reconocidos durante el encuentro.
El escenario León ofreció concursos de cosplay, exhibiciones de wushu y kung fu, así como danzas folclóricas mexicanas que dialogaban con los ritmos chinos.
En La Lomita, la compañía Banyan presentó dos funciones de teatro de sombras. Los visitantes recorrieron un bazar con más de 50 estands de gastronomía y artesanías chinas y participaron en talleres de caligrafía y medicina tradicional wei qi.
“Vine con mis hijos porque quería que vieran el arte y la cultura china en vivo. Es una explosión de color, sonido y tradición, y me encanta que puedan conocer otra cultura desde pequeños”, dijo Mariana Soto a La Jornada, madre de dos niños que no dejaban de reír mientras seguían los pasos de una danza de león.
Música y poesía
Al entrar al Cenart, los visitantes recibieron la exposición Año bingwu del caballo, con piezas que reflejan el elemento fuego, presente en los colores y figuras, y que refuerza la pasión, la iniciativa y la transformación que marca este año.
Según la cosmovisión china, es un periodo propicio para asumir desafíos, tomar decisiones postergadas y aprovechar oportunidades con claridad y control.
“Lo que más me gusta es el diálogo entre culturas”, comentó Li Yan, joven practicante de tai chi. “Veo personas de todas las edades, mezclando sus tradiciones con las nuestras. Aquí nadie se siente extraño; todos aprenden algo nuevo cada minuto”.
La jornada sabatina incluyó música tradicional con el grupo Jiemei, recitales de poemas como Chun Xiao (Primavera al amanecer) y Meihua (Flor de ciruelo), exhibiciones de tai chi de los estilos chen, yang y wudang, y una pasarela de hanfu y qipao que captó la atención de fotógrafos y asistentes por igual.
Arturo Mendoza, diseñador de moda, señaló: “es como un viaje a China sin salir de la capital mexicana, y eso me fascina. Cada detalle, desde la gastronomía hasta la música y los talleres, está pensado para que el público viva una experiencia completa”. Se acercó al festival para inspirarse con los trajes tradicionales.
Entre la multitud se veían parejas de enamorados ataviadas con la misma ropa, flores y pequeños detalles que intercambiaban al ritmo de los tambores. “El amor también se celebra aquí”, dijo Lucía Ramírez, quien llegó con su novio desde el centro de la ciudad. “Es bonito ver que el Año Nuevo chino coincide con nuestro Día del Amor y la Amistad; todo se siente más especial”.
Para Leonora Munguía, de 65 años, la cultura mexicana y la china se viven con entusiasmo y respeto. “Este Caballo de Fuego promete abrir caminos y despertar pasiones durante todo 2026. El festival deja una sensación de unidad, celebración y aprendizaje cultural que permanecerá en la memoria de quienes participaron”, afirmó.
La fiesta terminó a las 19 horas. Las autoridades contemplaban una afluencia de hasta 40 mil visitantes, aunque al cierre de esta edición aún no se contaba con el número definitivo. Las actividades del encuentro cultural concluirán el 27 de febrero.











